La intérprete venezolana nos cuenta cómo era su relación con la fallecida actriz y nos habla de los últimos meses de vida de la protagonista de Pasión prohibida.

By Moisés González
January 08, 2018 09:11 AM

El pasado sábado se cumplieron 4 años de la trágica muerte de Mónica Spear, quien fue asesinada junto a su expareja, Thomas Henry Berry, mientras ambos disfrutaban de unas vacaciones en compañía de su hija, Maya Berry, en Venezuela. Con motivo de su cuarto aniversario luctuoso recordamos a la actriz venezolana de la mano de su amiga Sabrina Seara, quien fue, además, una de las últimas personas que tuvo el privilegio de trabajar con Spear. Ambas compartieron foro de grabación en 2014 como parte del elenco de Pasión prohibida, la última telenovela que grabó Mónica apenas unos meses antes de su triste desenlace. La conexión que tuvieron fue muy especial. “Era un ser elevado que veía las cosas diferentes y de una manera mágica lo hacía ver todo mucho más especial”, recuerda Sabrina.

¿Cómo se conocieron?
Nos conocimos en la ciudad de Miami cuando comenzamos las grabaciones de Pasión prohibida. Sabía quién era por ser de Venezuela y todo pero no habíamos trabajado juntas y aquí fue cuando hicimos como clic de compañeras de trabajo. Además nos tocó vivir en el mismo edificio. Ahí fue donde creció y nació esa hermosa amistad.

¿Cómo era trabajar con Mónica Spear?
Como compañera de trabajo era magnífica. De verdad tenía ese espíritu de protagonista. Yo siempre he dicho que la magia y la armonía de una telenovela la llevan los protagonistas y ella era 100 por ciento una protagonista. [Era] encantadora y además tenía una paz bastante grande entonces eso se transmitía en el foro. Recuerdo que si estábamos grabando y ya era tarde ella nos preguntaba si no queríamos seguir grabando. Nos decía ‘si están cansados yo hablo por ustedes y digo que no grabo más’. [Recuerdo también que] siempre tenía un detalle y llegaba con algo. En Navidad, por ejemplo, llevó como una caja de velas para todos diciéndonos que era para que nos iluminara el camino de ese nuevo año. [Era también] muy espiritual. Yo soy un poco como más nerviosa y ella me tranquilizaba. Así como que llegaba yo y le decía ‘ay hoy tengo muchas escenas’ y ella me decía ‘tranquila, una por una’. Es algo que me quedó. Cuando me ha tocado en otras oportunidades siempre me acuerdo de ella y digo ‘tranquila, Sabrina. Una por un por una’. Me decía ‘déjalo fluir’ y es verdad. Siempre me ha quedado eso de ella.

Algo característica de Mónica era que le entraban ataques de risa justo antes de grabar, ¿no?
Sí, cuando estaba supercansada le daban ataques de risa y ya se contagiaba.

Y como amiga, ¿cómo era?
Extraordinaria. Si así es de compañera de trabajo imagínate como era de amiga. Yo doy gracias a Dios de haber conocido a una mujer como ella. Tan llena de espiritualidad, de luz. Yo siempre digo que es un ser elevado, que estaba más allá de donde estamos todos nosotros. Un ser que veía las cosas diferentes y de una manera mágica lo hacía ver todo mucho más especial. Con ella aprendí muchísimo. Aprendí a apreciar cosas tan sencillas como un atardecer, como un amanecer… Si ella estaba muy cansada me decía ‘vamos a la playa’ y nos sentábamos y veíamos el atardecer. Eso para ella era una cosa extraordinaria. Y a veces a uno se le olvidaban esos pequeños detalles de la naturaleza que para ella eran muy importantes. Siempre estaba ahí, a la hora que fuera. Su grandeza como mujer era impresionante.

¿Qué es lo que más les gustaba hacer juntas?
Siempre en las noches yo iba para su casa o ella iba para la mía. Vivíamos en el mismo edificio, nada más nos separaban tres o cuatro pisos. Y pues te digo en un país extranjero, solas… nos hicimos muchísima compañía. Nos encantaba como al final del día, así ella terminara supertarde o yo, pasar por el departamento de cada una y nos tomábamos un vino o un té y nos relajábamos, nos contábamos lo que había pasado en la grabación, en el día… cualquier cosa. Y ahí nos quedábamos filosofando. Me encantaba hablar con ella porque me gustaba cómo ella veía las cosas en la vida. Te daba una paz impresionante. Yo no podría describir la paz que ella me podía dar y lo muchísimo que me enseñó a apreciar muchas cosas.

¿Y cómo era como mamá?
Una increíble madre. Siempre teniendo a su hija por delante. Me encantaba la relación que tenía con Maya. Era muy relajada. Con esta vida que uno tiene que viajar aquí, tiene que viajar allá ella se lo tomaba muy light y a su hija también se le veía feliz con esa vida que le daba su madre. Tenían una relación muy hermosa.

En esa época, ¿la niña vivía con ella?
Sí. Al principio cuando ella [Mónica] llegó [a Miami], que ya ves que uno está como recién mudándose, sí estuvo [la niña] creo un tiempo con sus abuelos, visitando a sus primos y ya luego se la trajo para comenzar la escuela y tenían pues una nana de allá de Venezuela y vivía con ella. Muchas veces la cuidé también si tenía que grabar o algo y yo feliz porque era una niña encantadora. En ese momento tenía como 4 años y era superinteligente y muy linda.

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Ahora sigues teniendo contacto con ella, ¿verdad?
Con el abuelo de Maya, con el señor Rafael. Ya viviendo aquí en Miami es más fácil ir a Orlando. Cada vez que puedo voy o simplemente en las fechas especiales le mando un regalo a Maya de nuestra parte para regalarle esa felicidad.

El día de su muerte habrá sido muy doloroso, ¿cómo te enteraste?
Justamente ese día Daniel se había ido al aeropuerto, se había ido de viaje y yo estaba esperando a que él llegara al aeropuerto para ya volver a dormirme y mi hermana me escribió y me dijo ‘oye, sabes algo de lo que ha salido de tu amiga’ y yo ‘no, no, eso no puede ser’. Y ya pues llamé a la manager de ella y le pregunté así como que ‘dime que no es verdad lo que me está pasando’ y entonces ella me dijo que sí y ya ahí no lo pude creer y todavía no puedo creer que haya ocurrido algo así. [Fue] una tragedia tan grande. Una cosa que todavía no me entra a mí en la cabeza es cómo le pudo pasar algo a ella, justamente a ella, un ser como ella, a una familia tan hermosa como la que tenía ella y tampoco puedo creer como un país ha llegado a ese punto de violencia, de inseguridad… Se juntaron muchos sentimientos de rabia sobre todo. Porque a veces uno no entiendo la injusticia de la vida. Tanta gente mala que anda por ahí y fue ella.

El día que ocurrió la tragedia Mónica viajaba con su expareja…
Realmente no te puedo dar detalles de qué era el viaje porque solo sé que era un viaje de ellos dos con su hija. A él no le conocía tampoco tanto pero sí era amigo de mi hermano y sé que le gustaban muchos los deportes. Las veces que él vino para acá era un amor con su hija. Se ve que era un hombre que moría por su hija, desbordaba amor por ella. No sé de qué era el viaje, pero ellos eran personas muy maduras, tenían muy claro que lo más importante de su vida era su hija.

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