En su nuevo libro Retoma tu poder, Rosie Rivera narra el abuso sexual que vivió a manos de José Trinidad Marín, exesposo de su hermana Jenni Rivera, y cómo logró perdonar tras sobrevivir esa odisea.

By Lena Hansen
April 16, 2019 03:35 PM

Rosie Rivera abre su corazón en su nuevo libro Retoma tu poder con el que espera motivar a otras mujeres a romper ciclos de abuso. La hermana de Jenni Rivera narra la odisea que pasó al ser víctima de abuso sexual cuando era una niña de manos del exesposo de ‘La Diva de la Banda’, José Trinidad Marín, quien se encuentra en la cárcel por abusar de ella y de su propia hija Chiquis Rivera. En el caso de Rosie, de 37 años, el abuso pasó cuando ella tenía entre 8 y 11 años, y cuenta en el libro que el dolor físico era tan terrible que ella pensaba que se iba a desangrar.

“En verdad tú crees toda tu vida que es imperdonable, lo entiendo”, dijo a Al Rojo Vivo (Telemundo) sobre sanar heridas y perdonar a su agresor. “Yo no quise perdonar, no me desperté con las ganas de perdonar. El perdón no es un sentimiento, es una decisión. Aunque el pecado de él transformó mi vida, yo necesitaba paz y te cansas de vivir con amargura, con coraje, te desgasta tanto el odiar a alguien, te quita tanta energía.”

Instagram / Rosie Rivera

En el libro también ofrece consejos a otras personas que puedan pasar por una situación similar. “Son las preguntas de ¿Cómo le hice? ¿Ahora qué? Las respuestas son 12 capítulos y en verdad son 12 pasos que yo tomé, desde como perdonar, como pude enamorarme otra vez sinceramente con mi esposo, como hablar de esto con tus hijos   —lo que me pasó a mí— y como hablarle a ellos en general de sexo,” añade.

En la desgarradora entrevista, Rosie confiesa a la presentadora mexicana Azucena Cierco que ella dejó de confiar en otros hombres después del abuso de Trino Marín. “Dejé de confiar en mis hermanos que siempre me han querido proteger, dejé de confiar en mi papá que nunca me ha puesto una mano”, cuenta. Rosie también narra que sus hermanos al enterarse de cómo la abusó Trino, querían matarlo con sus propias manos. “Sí hubo un tiempo en que ellos lo buscaron para matarlo y yo les rogaba: ‘no lo maten por favor, no quiero su sangre sobre mis manos’ y gracias a Dios nunca lo encontraron.”

 

 

 

 

Advertisement


EDIT POST