La salud de la reina Isabel II, que falleció este jueves a los 96 años, se resintió tras el fallecimiento de su esposo, el príncipe Felipe, en 2021.
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A pesar de sus 96 años, Isabel II se ha mantenido trabajando y al frente del palacio de Buckingham como desde el día que asumió el trono hace 70 años. Si bien su avanzada edad no ha sido un impedimento para cumplir con sus obligaciones hasta literalmente el último día, no es menos cierto que los últimos tiempos fueron particularmente difíciles para la monarca, más aún desde que falleciera su esposo, Felipe de Edimburgo, a los 99 años en 2021.

Desde que en abril del años pasado se anunciara el deceso del duque de Edimburgo tras un ingreso de casi un mes por una condición cardíaca, varios han sido los episodios de recaída de la reina, como los problemas de movilidad que ha estado teniendo y que en ocasiones le han impedido participar de importantes eventos y la han obligado a hacer siempre uso de su bastón.

De hecho, no se había visto a la reina con un bastón desde que lo usó por primera vez en público en 2003, cuando se estaba recuperando de una cirugía en la rodilla.

Felipe de Edimburgo y la Isabel II de Inglaterra
Felipe de Edimburgo y la Isabel II de Inglaterra
| Credit: Jeff Spicer/Getty Images

En mayo de ese año, el palacio de Buckingham comunicó que la reina no asistió por primera vez en sesenta años a la ceremonia de apertura del Parlamento a causa de "problemas de movilidad".

Anteriormente, en el mes de marzo, se había retirado del servicio del Día de la Commonwealth en la abadía de Westminster y tampoco asistió al servicio del Jueves Santo en abril.

En el mes de octubre, de acuerdo a People, los doctores recomendaron a su Majestad que no se presentara a actos oficiales ni eventos sociales y solo realizara "tareas ligeras de oficina", tras ser hospitalizada para realizarse "exámenes preliminares".

Una semana antes había asistido al hospital privado King Edward VII en Londres para ser examinada, el mismo hospital donde fue ingresado su esposo.

Por su estado de salud no pudo asistir en noviembre en Londres al Festival del Recuerdo, un homenaje a las Fuerzas Armadas, y tuvo que suspender su asistencia a la cumbre del clima COP26 en Glasgow. La familia real comunicó entonces que la reina solo estaba haciendo "audiencias virtuales".

La monarca se contagió de coronavirus el pasado febrero, un tiempo en el que estuvo "experimentando síntomas similares a los de un catarro", aunque el palacio de Buckingham aseguró que seguía trabajando desde el castillo de Windsor, firmando importantes documentos oficiales.

Felipe de Edimburgo y la Isabel II de Inglaterra
Felipe de Edimburgo y la Isabel II de Inglaterra
| Credit: Oli Scarff/Getty Images

Aunque muchas veces la familia real no ha dado todos los detalles del estado de salud de la reina, su ausencia en eventos a los que solía asistir encendió las alarmas, más aún en los casos en los que tuvo que abandonar un acto antes de tiempo.

Tal fue el caso del primer día de las celebraciones de su Jubileo de Platino, cuando se retiró de una celebración en la catedral de San Pablo de la capital británica.

También el ahora rey Carlos III tuvo que sustituirla en la ceremonia de apertura de los Juegos de la Commonwealth luego de que la fallecida monarca no pudiera asistir, y también se perdió el Braemar Gathering, el popular evento de los Highland Games.

Este jueves 8 de septiembre, todos los hijos y nietos de la reina volaron a Escocia para acompañarla mientras recibe atención médica en el castillo de Balmoral, tras saberse que su salud se había resentido. Allí falleció horas después, tras protagonizar el reinado más largo de la historia de Gran Bretaña.