La conductora cubana comparte feliz cómo son sus jornadas tras su partida de Un nuevo día. Sigue madrugando y trabajando pero, sobre todo, disfrutando de los suyos.

Por Teresa Aranguez
Agosto 12, 2020
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Trabajar, trabajar y trabajar más duro aún si cabe. Esa es la manera en que Rashel Díaz enfrenta esta nueva etapa alejada de las cámaras de Telemundo. Su actividad en las redes se ha incrementado y gracias a ella hemos podido conocer de lleno cómo es el nuevo día a día de la bella cubana.

Para empezar, no se ha quedado de brazos cruzados ni está llorando por las esquinas, al contrario, está más ocupada, ilusionada y activa que nunca. Aunque antes se levantaba a las 4 para acudir a Un nuevo día, Rashel sigue madrugando para hacer los deberes, preparar su agenda y conectar con Dios.

Ahora no le espera un coche para irse al estudio pero sí un rico café y una buena hora de entreno físico para hacer frente a un día cargado de tareas. "Así son mis mañanas ahora, antes de comenzar a entrenar, leo mi devocional, por supuesto con un cafecito", ha escrito.

Hacer ejercicio a primerísima hora de la mañana se ha convertido casi, casi en su religión. Antes lo relegaba a las tardes o posponía para otro día, pero ahora ya no hay excusa y reconoce que le sienta de maravilla.

Una vez terminada la rutina y ponerse guapa (lo de quedarse en casa no significa no arreglarse), acude a su oficina personal en su hogar, un espacio para desarrollar todos esos proyectos que tiene entre manos. Entre ellos, Monat, empresa para la que está dedicando más horas que nunca y que tantos buenos beneficios le está reportando.

"Mi oficina, el lugar donde trabajo en mi hogar, donde me conecto con ustedes cuando hago los live, donde realizo mis reuniones vía zoom y mucho más. En conclusión, mi lugar", ha contado. Desde ese rinconcito tan especial es que graba sus directos y entrevistas especiales a sus invitados de Entre nos, su espacio en Facebook que ya cuenta con unos cuantos de miles de seguidores.

A su lado siempre está el motor de su vida, su familia. Su esposo Carlos García y sus dos hijos, Juan Daniel y Daniela, son la luz de sus ojos y su razón de ser, así que todo el tiempo libre que antes no tenía y ahora disfruta se lo dedica a ellos. Se llama tiempo de calidad en familia y eso no está pagado con nada.

El amor a los suyos y la fe en Dios le han ayudado a dejar atrás una bonita etapa de su vida y hacer frente con una sonrisa otra que promete ser igual o más maravillosa aún. "'¡Confiemos en Dios con todo corazón y dejemos en sus manos la verdad y nuestro amor!", escribía dichosa en sus redes. Gracias, Rashel, por este bello mensaje.