Para la copresentadora de Un nuevo día (Telemundo) no ha sido fácil acostumbrarse a vivir lejos de su hijo Juan Daniel, de 18 años.

Por Moisés González
Abril 18, 2017
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Para Rashel Díaz no ha sido nada fácil acostumbrarse a vivir lejos de su hijo Juan Daniel, de 18 años, quien en septiembre del año pasado dejó atrás el hogar familiar para irse a estudiar a una universidad en Tallahassee, FL, a varias horas de distancia de su casa en Miami.

“Me cuesta mucho. Al principio estaba peor obvio. Ahora estoy más tranquila y estoy más tranquila porque creo que era muy necesario en la vida de Juan Daniel esa separación digamos del nidito de mamá”, reconoce la copresentadora de Un nuevo día (Telemundo) a People en Español.

“He visto un crecimiento en él y un crecimiento responsable. Un crecimiento hacia convertirse en ese hombre que toda madre sueña que un hijo se convierta”, asegura Rashel.

A pesar de la separación física, la periodista cubana está siempre en contacto con su primogénito. “Me llama varias veces al día. Tenemos mucha comunicación”, subraya.

Una de las cosas que más trabajo le ha costado a Rashel es aceptar las opiniones y la voluntad de su hijo como adulto que es. “A veces me cuesta porque digo ‘hijo por ahí no creo que te va ir bien' y a la vez es comprender ‘bueno ok, yo pienso que no le va a ir bien, pero si eso es lo que él quiere hacer tengo que respetárselo'. Eso me ha costado mucho”, confiesa Díaz, quien este año cumple su primera década en Telemundo.

¿Qué es lo que más extraña de su primogénito? “Extraño verlo todos los días”, responde sin pensar demasiado. “Me cuesta no poder malcriarlo como me gusta y darle besos aunque él ya está en una etapa que no quiere que lo haga (risas). El estar lejos de Juan Daniel es como que me arrancaron una parte de mí y creo que además nunca más me la van a devolver (risas) porque ya es un adulto”.

Quien sí se deja besar, y mucho, es su esposo Carlos García, con quien la periodista se casó en noviembre del año pasado. “Creo que una de las cosas que nos ha unido a Carlos y a mí, además del amor a Dios, es que estamos comprometidos con la relación y creo que eso es fundamental para que una relación tenga éxito”, afirma.

“Tenemos muchos planes juntos con respecto a nuestro hogar, con respecto a nuestros hijos, con respecto a viajes… Él crece profesionalmente yo también, en negocios juntos y creo que eso le va dando como todos esos ingredientes a una relación para que funcione y para que vaya bien”, concluye.