La conductora cubana perdió toda la esperanza y fe tras su segundo divorcio. Un 'milagro' le hizo recobrar las ganas de vivir y la fe en Dios.

Por Teresa Aranguez
Mayo 20, 2020
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Siempre nos regala la mejor de sus sonrisas, ¡aunque se levante a las 4 de la madrugada! Rashel Díaz, una de las caras más bonitas y simpáticas de Un Nuevo Día, tiene razones de sobra para ser feliz. Ama su trabajo, a su esposo y la vida. Pero no siempre fue así.

Sincera y natural, como siempre, la presentadora cubana abrió su corazón en su rinconcito personal en redes sociales llamado Entre nos y contó uno de los episodios más duros de su vida: su segundo divorcio.

La conductora quiso contestar a las preguntas de sus seguidores sin censura. Una de ellas tenía que ver con sus creencias en Dios: ¿qué te hizo buscar de la presencia de Dios en tu vida? La respuesta nos dejó atónitos.

Fue ahí, a calzón quitao, que Rashel no dudó en contar su verdad. Una verdad tan dolorosa como milagrosa que dio un giro de 180 grados a su vida. "Una gran depresión en la que caí después de mi segundo divorcio", comienza seria. "Me sentí desahuciada, sentí que yo no podía caminar sola, sentí que yo no era capaz y además quedé muy dañada en mi amor propio", reconoce sin tapujos.

Un testimonio que le hace grande y con el que muchas personas podrían identificarse. Ser famosa no te salva de los problemas, igual se sienten y padecen y así lo ha querido hacer saber a través de este espacio tan generoso. En un momento tan doloroso es que Dios le tendió la mano y desde entonces caminan juntos.

"Me lancé al piso y llorando pedí que si existía Dios viniera en mi ayuda, y así lo hizo, y a partir de ahí juré fidelidad", expresó profundamente emocionada. Desde entonces su relación es preciosa y le ha seguido demostrando de su presencia con grandes bendiciones en su vida y, por qué no, tropiezos que le han ayudado a ser mejor.

Gracias, querida Rashel, por compartir este pedacito de ti, tan íntimo y personal, que nos hace admirarte y quererte aún más si cabe.