La empresaria cubana cuenta lo que nunca mostró, un dolor que le impulsó a ser y estar donde hoy se encuentra como mujer, esposa y trabajadora. Su nuevo proyecto laboral es una invitación a ser más abundante y feliz.
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Son muchas las veces que ha hablado de su etapa en televisión, pero nunca tan a corazón abierto como en un reciente en vivo con sus seguidores.

Decidida a compartir con todos cómo ha sido su transformación de vida y, sobre todo, qué le ha ayudado a estar donde está, en uno de los mejores momentos profesionales y personales, Rashel Díaz abrió su corazón y contó cosas que nunca antes había compartido.

Hoy atraviesa una etapa dorada en su vida con varios, y exitosos, proyectos sobre la mesa. Pero llegar hasta aquí no fue por arte de magia, como tampoco estar en televisión, medio al que agradece mucho pero donde también sufrió momentos complejos.

Y así, sin pelos en la lengua, se animó a darlo a conocer con el objetivo de motivar a otros que hoy ven su vida como un sueño imposible de alcanzar. Ese es uno de sus grandes propósitos: dar a los demás y hacerles ver que sí se puede.

Rashel Díaz
Rashel Díaz
| Credit: IG/Rashel Díaz

Muchos siguen preguntándole por qué dejó la televisión, un mundo que ante los ojos del espectador parece perfecto e ideal pero que, sin embargo, tiene de todo, como la vida misma.

Más abierta que nunca, Rashel dio a conocer el duro periodo que pasó durante su última etapa frente a las cámaras. Una cosa era lo que se veía, otra lo que ella sentía y sucedía detrás, cuando lo focos no la enfocaban.

"Yo ya quería irme, yo ya no quería seguir haciendo lo mismo, llevaba 13 años en un programa matutino donde no era dueña de mi tiempo, donde ya me sentía agobiada, agotada, llevaba 13 años haciendo un programa que me conocía hasta con los ojos cerrados... Yo aunque ustedes no lo crean, llegaba y lloraba en las mañanas", expresó.

Rashel asegura que entendió que su ciclo ahí había terminado, a pesar de que la gente le insista en que no se fue voluntariamente, sino que prescindieron de ella.

Sin este paso, afirma, hoy no sería una empresaria de éxito con cuyos proyectos no solo ha mejorado sus ingresos económicos sino también la vida de los demás, su mayor satisfacción.

Con la ayuda de su fe en Dios, Rashel se atrevió a hablar de situaciones de su vida que le hicieron mucho daño y que por fin pudo sacar, y con ellas, empatizar con otros. "A mí me daba pena hablar de dos divorcios, dos veces que no funcionó el amor, dos separaciones, hijos de padres diferentes, en un momento determinado a mí me avergonzaba eso, me sentía vacía aunque tenía aparentemente todo", explica.

Y todo sucedía a la vez que su carrera televisiva estaba en lo más alto y todo el mundo pensaba que tenía una vida perfecta. Nada que ver, su interior estaba roto, pero fue su relación con Dios y su nuevo propósito en la vida lo que le ayudó a no callar y compartir todas estas experiencias.

Hoy en día tiene claro que su propósito es servir más que tener un trabajo que le dé dinero, fama y público. Un logro que ha conseguido pero que tiene muchas ramas más por expandirse hacia otras metas.

Así ha nacido su nuevo proyecto, De menos a más Club, un espacio para compartir las herramientas, conocimientos y las claves que le han llevado a la abundancia económica y laboral pero, sobre todo, de felicidad.