El copresentador de Enamorándonos USA Rafael Araneda y su esposa Marcela Vacarezza posan en familia en exclusiva para People en Español y cuentan cómo la adopción de su hijo Benjamín transformó su mundo.
Anuncio

Este domingo, Rafael Araneda celebrará el Día del Padre rodeado de sus seres queridos —pero será él quien los llenará de atenciones. "A mí me gusta un asadito con ellos, cocinarles algo", dice el copresentador de Enamorándonos USA (Univision) sobre sus planes. "No necesito más que estar con ellos". Y es que la felicidad del presentador chileno de 52 años, su esposa Marcela Vacarezza, y sus hijos mayores — Martina, de 20; Florencia, de 18; y Vicente, de 16— se completó con la llegada de Benjamín, de 4 años, el hoy hermano menor de la tropa.

Hace tres años y siete meses la vida de la familia cambió para siempre al conocer al entonces bebé, que en aquel entonces tenía solo tres meses de nacido. La pareja —con sus hijos todos en edades universitaria— no tenía planes de adoptar. Pero cuando visitaron la fundación Santa Clara en Chile, un hogar de monjas donde viven niños huérfanos o desamparados, con su hija Florencia, lo hicieron con la idea de que ella tuviese una experiencia de vida transformadora.

Jamás imaginaron que conocerían allí al nuevo integrante de su familia.

"Lo primero que sentí fue: 'Este niño es mío, me lo quiero llevar'. Lo tomé en brazos y no lo pude soltar más", recuerda Vacarezza sobre ver a Benjamin por primera vez. "Lo miré y estaba en su cuna muy risueño, tenía 3 meses. Me tira los brazos con unos ojos que iluminaban todo, y lo tomé en brazos y sentí que no quería soltarlo más", añade la exreina de belleza, sicóloga y expresentadora de televisión chilena de 52 años.

Emocionada hasta las lágrimas, Vacarezza le pidió a Rafael que fuera a la habitación donde estaba Benjamín, y él sintió lo mismo. "Había puras cunitas y bebés chiquitos, algunos llorando, otros dormían. Y de repente veo a uno que está sonriendo. Sentí una cosa intensa, una electricidad, algo que no tiene explicación racional", dice Araneda. "Lo cargué y se me pegó, y ese fue un abrazo para toda la vida". Florencia también se sintió atraída de manera inexplicable al bebé.

Rafael Araneda and family – Digital Cover – Father’s Day
Credit: Foto por Kike Flores; Productora en set: Patricia Rivadeneira/Duck Box Productions; Peinado y Maquillaje: Natalia Parrales

Tras llegar a casa y compartir esta experiencia con el resto de sus hijos, la pareja decidió iniciar trámites para adoptar a Benjamín. Si bien el bebé vivió con ellos desde que tenía cuatro meses de edad, el proceso de adoptarlo tomó casi dos años y tuvo sus momentos angustiantes. "Él siempre fue un Araneda Vacarezza, más allá de lo que podía haber dicho su certificado de nacimiento", dice el orgulloso padre sobre su benjamín.

Durante esta sesión de fotos realizada en la casa de la familia en el sur de la Florida, Benjamín dio la bienvenida al equipo de People en Español vestido de Batman, con una enorme sonrisa y, obvio, su capa de superhéroe. Su alegría es contagiosa y el niño terminó saltando con su padre a la piscina, celebrando el cierre de una divertida jornada de trabajo. Fue un día soleado, donde no se asomó ni una nube, y hasta el perrito, Ice, posó para la cámara del fotógrafo Kike Flores.

La única ausente fue la hija mayor, Martina Araneda Vacarezza, quien estudia leyes en Chile pero se mantiene en contacto constante con la familia por medio de videollamadas. La futura abogada los visitará en julio para celebrar su cumpleaños número 21 en Miami. Con su hermano menor ella tiene un vínculo especial. "Martina hoy en día es la segunda mamá de mi hijo", bromea Vacarezza sobre su primogénita. "Es su vida". 

El niño ha tocado el corazón de todos. "Benji nos ha permitido a todos unirnos más como familia. Ha permitido que todos volvamos un poco a ser y sentir como niños, a reír de lo simple y fácil de la vida", reconoce Martina. "Benjamín significa para mí luz, alegría, felicidad", añade sobre su hermano menor. "El amor que nosotros le podemos entregar a Benji es mucho, pero el que él nos devuelve no es medible de ninguna forma".

Rafael Araneda and family – Digital Cover – Fathers Day
Martina Araneda Vacarezza con sus padres.
| Credit: Cortesía de familia Araneda Vacarezza

A continuación, la pareja habla de su hijo Benjamín y cómo su llegada ha transformado sus vidas.

Háblanos de tu hijo Benjamín, ¿cómo llegó a tu vida? 

Rafael: Es un niño maravilloso, está cada día más bello, más divertido, más elocuente. Ha crecido mucho. Tiene 4 años, celebramos hace dos semanas su cumpleaños. Es muy emotivo poder hacerlo porque fue muy difícil el proceso de adopción para nosotros como familia, dada su historia personal, que es absolutamente reservada porque cuando hay un juicio con un menor es privado. Nosotros lo conocimos a él con nuestra hija Florencia. Todo puede suceder en el momento menos pensado. Florencia es elegida en su colegio en Chile como presidenta de curso. Ella acaba de graduarse ayer del high school y a ella la eligen, y le encargan actividades sociales, solidarias. Ella me dice: 'Papá, ayúdame a ir a un lugar que sea significativo para mí y para mis compañeras de curso'. Nosotros conocíamos una fundación, la fundación Santa Clara que tiene un hogar con unas monjitas maravillosas, que los ayudábamos en eventos. Vamos para allá, hay niños abandonados muchos de ellos y están en un entorno muy digno que le dan estas monjas; además hay niños enfermos. Le dije: 'Somos privilegiados, creo que para ustedes es muy bonito conocer esto'. Esto fue hace tres años y siete meses. Sí, a Benja lo conocimos cuando tenía 3 meses. Estando ahí, Florencia está recorriendo con Marcela el lugar. Y de repente Marcela me dice: 'Ven a la sala cuna, no te voy a decir nada, entra'. Entro y la veo a ella parada al fondo, con los ojos rojos, muy emocionada. Había puras cunitas y bebés chiquititos, algunos llorando, otros dormían. Y de repente veo a uno que está sonriendo. Sentí una cosa intensa, una electricidad, algo que no tiene explicación racional. Nosotros no fuimos a escoger a nadie, fuimos a conocer una realidad para colaborar y para que nuestras hijas lo vieran. Lo cargué y se me pegó, y ese fue un abrazo para toda la vida.

Rafael Araneda and family – Digital Cover – Father’s Day
Credit: Foto por Kike Flores; Productora en set: Patricia Rivadeneira/Duck Box Productions; Peinado y Maquillaje: Natalia Parrales

Todos sentimos lo mismo. Fue muy loco. Ahí iniciamos un proceso de adopción. Nos regresamos a casa y Florencia en el auto nos dice: 'Hablemos de esto'. Y nosotros haciéndonos los bobos. Ella nos dice: 'Nos pasó algo a los tres y ese niño es muy especial para nosotros'. Lo conversamos, lo conversamos con el hogar. El hogar nos dijo: 'No podemos hacer nada porque dependemos del estado'. Y el estado dio algunas razones que había que ir a tribunales. [La custodia de él] era estatal. En mi país a nivel de instituciones de los niños en situación de abandono son instituciones que todavía están cargadas de burocracia, de lentitud, y de visiones que no van con la defensa superior del niño. No está permitido para mí ni para ningún integrante de mi familia hablar de lo poco que sabemos [de sus padres biológicos]. 

¿Marcela, qué fue lo que sentiste tú cuando viste por primera vez a Benjamín?

Marcela: Lo primero que sentí fue: 'Este niño es mío, me lo quiero llevar'. Lo tomé en brazos y no lo pude soltar más. Lo miré y estaba en su cuna muy risueño, tenía 3 meses. Me tira los brazos con unos ojos que iluminaban todo, y lo tomé en brazos y sentí que no quería soltarlo más. 

¿Cómo conoces a tu hoy esposo? ¿Qué sientes cuando lo ves a él por primera vez?

M: Yo tenía un novio en esa época y lo conozco a él porque trabajamos en el mismo canal de televisión en Chile. 

R: Sintió lo mismo que sintió cuando vio a Benji [risas].

M: Lo conocí y sentí que es una persona que conocía de toda la vida, sin conocerlo. Mucha cercanía, mucha familiaridad, pero él se iba a casar; le habían devuelto anillo entonces no eran tiempos coincidentes. Yo tenía novio, él venía saliendo de esto y nos empezamos a conocer en el trabajo, encontrándonos en los pasillos del canal, hasta que yo terminé con mi novio. Pasó un tiempo y empezamos a salir. Fue difícil porque él estaba muy decepcionado del amor. Estaba reacio al compromiso totalmente. De matrimonio ya son 22 y de relación 24 [años]. 

Háblame de ese largo camino que han tenido los dos...

M: Ha sido un camino maravilloso, creo que no es fácil dar con la persona adecuada. Uno ve tantos matrimonios que se separan, tantos divorcios hoy en día la juventud está optando por no casarse y convivir. En parte es elegir bien, estar seguro cuando uno toma esa decisión, pero también es un poco de suerte. Ya a los 30 años cuando nos casamos, creo que él y yo habíamos pasado por una juventud que habíamos aprovechado, que la habíamos gozado, que la habíamos disfrutado, entonces creo que hay una madurez. La verdad es que nos hablaron tanto de la comezón del séptimo año, o de los 14 años [de matrimonio], y la verdad es que uno tiene los problemas de cualquier pareja que está casada, pero son tonteras, son cosas del diario vivir. 

R: Habla por ti, habla por ti [risas]. ¡Yo voy a contar mi parte! 

M: ¡Cállate! Ha sido un matrimonio muy bueno. Yo, mi vida no me la imagino sin él; es como si no estuviera me faltara un brazo, una pierna. Mi vida es con él.

R: ¡Soy una pierna ahora!

M: Han sido años estables, de crecimiento, de amor, de compañerismo, de mucha confianza, de respeto y dentro de la pareja los cuatro niños han venido a coronar esta unión que hicimos. 

Rafael Araneda and family – Digital Cover – Father’s Day
Credit: Foto por Kike Flores; Productora en set: Patricia Rivadeneira/Duck Box Productions; Peinado y Maquillaje: Natalia Parrales

¿No hay posibilidad de que puedan perder la custodia de Benjamín?

R: Ninguna, él es Araneda Vacarezza, con su pasaporte y su visa. Nació en Chile, tiene los mismos derechos y obligaciones que tienen todos mis hijos. Eso sucedió después de dos años. Cuando él tenía 4 meses él vivía con nosotros, pero lo que no podíamos hacer nosotros es que él tuviese nuestro nombre y apellido.  Ahí viene un proceso que es muy largo y duro porque, en el fondo, cada vez que vas a tribunales tienes la sensación de que te lo pueden quitar. Y para nosotros ya era y siempre fue parte fundamental del hogar y de la casa. Él siempre fue un Araneda Vacarezza, más allá de lo que podía haber dicho su certificado de nacimiento, que ya cambió y su pasaporte [que] ya cambió. Estuvimos dos años en eso. Llevándolo todos los miércoles y a veces fines de semana para que lo vieran y siempre veían al niño maravilloso. Él lloraba, regresábamos a casa y no nos dirigía ni una sonrisa en toda la tarde [porque tenía miedo de que lo abandonaran]. Él siempre tiene un tema que no le gusta que lo dejen solo. Nos dice: 'Tú te quedas conmigo'. La victoria legal fue cuando él tiene dos años y medio. Estábamos acá en Miami, me mudo y consigo los permisos de la Corte Suprema [de Chile] para traerlo a Miami. Él salió de Chile con un apellido y regresó a Chile con mi apellido. Vinimos en plena pandemia. Esa última presentación ante la justicia fue vía Zoom. En términos emocionales fue super fuerte para todos, pero fue bonito porque ellos estaban escuchando la sentencia y la jueza dice: 'Decreto que se cambien las actas de nacimiento, que se desaparezcan las antiguas y él a partir de ahora se llama Benjamín Rafael Araneda Vacarezza, que se ejecute, no hay vuelta atrás'. 

Mirando atrás, ¿qué recuerdan del proceso de su adopción? 

M: El proceso tomó un año y 8 meses, fue muy largo. 

R: Marcela habló de su hijo, y la jueza le dijo: 'Todavía no es tu hijo'. Y Marcela le dijo: 'Perdóname, una cosa dice la ley, pero para mí es mi hijo'. Es como si me hablara de Martina, de Florencia o de Vicente. 

M: Y [le dije a la jueza]: 'Usted no me lo va a quitar, por eso estamos en este proceso'. No me lo podían quitar.

¿Cuándo Benjamín esté más grande le van a hablar de su origen, están dispuestos a darle más información?

R: Toda la información que él quiera obtener cuando cumpla 18 años. Él puede ir a una gaveta en el Departamento de Justicia donde le abren el caso completo. En ese sentido funciona muy bien la ley en Chile. Él está en absolutamente todo su derecho de conocer su historia. Si el día de mañana él quiere que nosotros lo apoyemos en reconstruirla, ahí voy a estar. 

M: Él a los 18 años tiene la oportunidad de poder abrir la carpeta investigativa, y poder conocer su historia. 

Rafael Araneda and family – Digital Cover – Father’s Day
Credit: Foto por Kike Flores; Productora en set: Patricia Rivadeneira/Duck Box Productions; Peinado y Maquillaje: Natalia Parrales

¿Cómo vas a celebrar este Día de los Padres? 

R: A mí me gusta un asadito con ellos, cocinarles algo. No necesito más que estar con ellos. Ayer siento que también celebré el Día del Padre cuando Florencia se graduó y yo me tuve que ir a trabajar ayer, pero la dejé aquí con sus amigas y amigos, hice un brindis muy especial para ella. Para mí esa es la mejor celebración del padre. Los cuatro años de Benjamin fueron maravillosos. Fuimos a un lugar a saltar [en un parque de trampolines], lo pasamos super bien, fueron sus compañeros del cole. A él le encanta la escuela, tiene sus amigos. Habla inglés, le cuesta todavía, pero va bien. La maestra dice que la adaptación de él ha sido superbuena. 

¿Marcela, cómo es Rafael como papá y cómo hacen equipo con sus cuatro hijos? 

M: Las mamás como estamos más dedicadas de repente al día a día discutimos más con los niños de problemas diarios, de tareas, responsabilidades. A Rafael lo ven como el más divertido, para la recreación. Pero cuando se enoja, se enoja. Me dicen a mí: 'Tú te enojas todo el día. Es super buen papá. Es un papá super presente a pesar de que por la carrera televisiva ha tenido que viajar mucho. Rafael vivió en México como cinco años, pero nunca faltó a las reuniones importantes. Siempre está preocupado [por] llamar a cada uno de ellos, de conversar con cada uno de ellos, de ver en qué están. Es un buen padre y los niños lo ven así. 

Rafael Araneda and family – Digital Cover – Father’s Day
Credit: Foto por Kike Flores; Productora en set: Patricia Rivadeneira/Duck Box Productions; Peinado y Maquillaje: Natalia Parrales

¿Cómo han aceptado tus hijos mayores a su hermanito?

R: Lo de mis hijos es un capítulo aparte; a mí y a Marcela no nos deja de sorprender y enorgullecer la madurez con que ellos tomaron esta decisión —que muy bien ellos no podían haberla compartido. Lo hable con ellos, un día me los lleve a los tres solos y hablamos hasta el tema legal. El día de mañana si el papá o la mamá no está, ustedes son responsables. Si esta casa antes se dividía en tres, ahora se divide en cuatro. Y la respuesta fue: 'Papá, a eso lo trajiste'. Aquí todo se conversa, yo no quiero el día de mañana ningún arrepentido. 

¿Cómo llevan sus hijos la fama de sus padres?

M: Les viene sin cuidado. Desde que son chicos siempre les dijimos: 'Que los papás sean conocidos no cambia nada'. Yo también trabajaba en televisión en Chile. La gente te saluda en la calle, pero siempre les dijimos: 'No somos diferentes'. Para ellos éramos el papá y la mamá. 

¿Les dice algo porque tiene un color de piel diferente al de ustedes y sus hermanos? ¿Quiere saber más sobre su historia?

R: Él se está dando cuenta. Él ya se da cuenta que su color no es el de sus hermanos. Hace pequeñas preguntas. Estábamos en un aeropuerto cuando estuvimos en Navidad en Chile, y él tiene una oreja muy parecida a la de Vicente. Y yo le digo: 'Mira tienen las orejas parecidas', y me dice: 'No papá'. ¿Cómo que no? No, porque la de él es amarilla y la mía no. ¿Y la de mamá de qué color es? Naranja'. Es evidente que él se da cuenta. Salíamos y a veces veía niños de su mismo color y decía 'Benji'. Hablamos con un psicólogo y con un psiquiatra y nos dijeron que la palabra 'adopción' tiene que estar en su vocabulario, que no debe haber ningún recelo en utilizarla en el día a día. 'Elección, amor, diferencia, regalo, búsqueda, te elegimos' porque el día de mañana va a fluir naturalmente, no puede ser un trauma. 

M: Es muy chico todavía, no nos queremos adelantar mucho a sus preguntas. Creo que los niños van preguntando cuando tienen duda, cuando se les arma alguna curiosidad. Yo le empecé a decir que nosotros lo habíamos elegido como hijo, y él decía: 'Ya, bueno', y después al tiempo me dijo: '¿Cómo?' Le dije: 'Bueno, te conocimos en una casa'. Su respuesta fue: 'Ya'. Después al tiempo me decía: '¿Y dónde queda esa casa?' Él va preguntando. El tema del color él mismo ha ido diciendo: 'Tú eres naranja o amarillo, no como yo', pero no va más allá. En el daycare tiene compañeros japoneses, hay otra niñita del mismo color también, hay un niño hindú. Tiene cuatro años recién cumplidos, los cumplió ahora en mayo, entonces para él no es tema. Y mientras no sea tema, no hay que llenarle la cabeza con cosas. 

¿Cómo cambió la dinámica del hogar la llegada de un nuevo bebé?

R: Es una bendición, una alegría, es volver a vivir. Vicente tenía 13, Florencia 15, y Martina 17. Todas esas cosas de bebé en casa las habíamos regalado a sobrinos, a sobrinas. Pensábamos que no íbamos a ocuparlas más. Tuve que cambiar el auto porque no me entraba la silla. Yo tenía un auto deportivo precioso y empecé a andar en un auto de señora. Te cambia toda la vida y es volver a vivir, es maravilloso. 

Marcela, ¿cómo fue para ti convertirte en madre de nuevo?

M: Te da cierta juventud, te revive. Nosotros teníamos tres hijos grandes. Yo tenía 48 años, Rafael también. Uno siente que la vida ya está resuelta, que tus hijos grandes ya están tomando sus caminos. Y uno siente; 'Ahora me puedo dedicar a mí, a mis cosas', y llega este niño que te pone los pies en la tierra y dices: 'Ay, falta harto, tenemos otro camino enorme que recorrer'. Te da fuerza, te da vitalidad, pero al mismo tiempo es como que estamos como abuelos. No es la misma crianza. Es más consentido. Una cuando tiene los primeros es muy estricta con los horarios, que come, que no come, ahora este es un niño libre. Como estamos como abuelos es más consentido, no somos tan aprensivos. Diría que somos unos abuelos jóvenes, con una vitalidad y jovialidad que se agradece y que nos impregnó. 

Rafael Araneda and family – Digital Cover – Father’s Day
Credit: Foto por Kike Flores; Productora en set: Patricia Rivadeneira/Duck Box Productions; Peinado y Maquillaje: Natalia Parrales

Rafa, háblanos de tu rol de papá. ¿Qué es lo que más te enorgullece de tus hijos?

R: Martina es estudiante de derecho en la universidad. A ella le interesa el tema penal. Es una apasionada por la justicia, tiene una vocación social importante. Yo también estudié derecho, pero yo deserté a los dos años y medio porque me aburrió el estudio de las leyes. Lo encontré depresivo. Ella está dispuesta a terminarlo. Va a cumplir 21 ahora en julio. Viene a pasar su cumpleaños acá. Florencia se acaba de graduar de high school. Ella es un cascabel desde chiquita, siempre está metiendo bulla. Ahora tiene mucho sueño porque no durmió anoche porque se fue con las amigas a celebrar. Ella es la intensidad misma, la bulla y la energía. Es una niña maravillosa. Luego está Vicente, que era el niño de la casa hasta que llegó Don Benjamín. Fue tan generoso porque pierde su trono y nunca le importó. Le dedica tiempo a su hermano, a jugar afuera, es un referente para Benjamín, es su ídolo. Vicente pasó ahora a décimo grado, le encanta el fútbol. Es un niño superbueno, es un buen hombre. Soy privilegiado. Don Benja es la luz, es el que nos ha vuelto a remecer desde lo bonito. Es un amor extraordinario. Uno a veces piensa: '¿Se puede amar tanto a un hijo adoptivo?' Todas las dudas que tenían se despejaron en el minuto cero. Sí se puede, y se ama con una intensidad. Creo que está escrito. No sé si soy un hombre de religión. Fui criado en un colegio católico, mi familia es católica. Yo creo en Dios y creo que aquí hay un plan maestro y por algo llegó Benjamín a nuestra casa. Es por algo y para algo, y nosotros aquí estamos haciendo de hermanos cariñosos, de padres abnegados. La familia en general, mis amigos, para todos es como [que si] él hubiese sido parte del proyecto de vida de todos nosotros toda la vida. Los abuelos, mi madre que está viejita, que está en los últimos días de su vida, tiene una foto gigante de él a su lado en su habitación.

Rafael Araneda and family – Digital Cover – Father’s Day
Credit: Foto por Kike Flores; Productora en set: Patricia Rivadeneira/Duck Box Productions; Peinado y Maquillaje: Natalia Parrales

¿Qué sienten hoy al ver a Benjamín compartiendo en familia?

M: No me la creo. 

R: Es un milagro. 

M: Creo que fuimos los elegidos. Uno viene al mundo para algo y Benjamín le dio un sentido. Esto fue algo que llegó de manera inesperada, no sé si es el destino, pero siento que para esto vinimos. 

Rafael Araneda and family – Digital Cover – Father’s Day
Credit: Foto por Kike Flores; Productora en set: Patricia Rivadeneira/Duck Box Productions; Peinado y Maquillaje: Natalia Parrales

¿Qué le aconsejan a alguien que esté considerando adoptar a un niño? 

M: Que no lo consideren, que se tiren, que lo hagan. Puede haber muchos temores. Yo, antes de tener a Benjamín, no entendía como se quiere a un hijo adoptivo. ¿De dónde sale el amor para compararlo con el amor que uno siente por los hijos biológicos? Decía: 'Tiene que ser diferente, no puede ser igual'. Es el mismo amor que se siente por los hijos biológicos, pero es maravillosamente especial. Hay el temor con los genes, que si el día de mañana. Hay tantas sorpresas con los hijos biológicos también. Nada garantiza nada en cuanto enfermedad, en cuanto a conducta. Hay que hacerlo no más, porque todo lo que viene es una bendición.