El actor mexicano Rafael Amaya habló en exclusiva sobre su participación en Malverde: El santo patrón, de las lecciones que ha aprendido en la vida y presentó a su nuevo amor
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Rafael Amaya
Credit: TELEMUNDO

Rafael Amaya está de regreso y viene con tanta fuerza que hasta quiere conquistar otras galaxias. "Me gustaría viajar al espacio", dice con tremenda carcajada el actor mexicano, quien está feliz por su participación en la serie de época Malverde: El Santo patrón (Telemundo). "Estoy muy agradecido. Me encontré con un montón de gente con la que había trabajado antes. Me recibieron con los brazos abiertos Pedro Fernández, Isabella Castillo", y agrega. "Me sentí en casa".

Igual de cobijado se siente con su fanaticada, que ha estado con él en las buenas y malas. "Les agradezco la espera, que entendieran por qué uno se tiene que alejar de la prensa", explica el galán, que no descarta interpretar nuevamente al mítico personaje de Aurelio Casillas y hace un llamado a Telemundo.

"Si yo fuera dueño del [canal] yo ya la hubiera sacado desde hace rato [la octava temporada de El señor de los cielos]. Estoy en el mejor momento de mi vida, me siento muy bien. A la gente lo que pida".

Quien lo ha ayudado a alcanzar esa estabilidad es una hembra. "Cada vez que conozco más a la gente quiero más a mi gato. Ella es real, la adoro", dice Rafael de su gatita Amaya.

Rafael Amaya y su gato
Credit: Cortesía

"Me gusta lo verdadero, lo genuino que la vida no sea predecible, me gusta el objeto sorpresa. Los disgustos, duran poquito, porque los cambio por cosas buenas, porque hay bendiciones, y hay poco tiempo para estarse lamentando por tonterías", agrega.

Rafael Amaya y su gato
Credit: Cortesía

Justo por eso, está enfocado en su bienestar físico y mental. "[Estoy] haciendo ejercicio, comiendo saludable, haciendo las cosas que me gustan hacer", destaca. "[Trato] siempre [de] poner primero a mi familia, mi salud y mi niño interno que tenía descuidado, buscar paz en mi vida, y lograr mis objetivos y divertirme en el proceso".

Amaya resalta que se siente bendecido. "Le doy gracias a Dios de despertar y tener una sonrisa en la cara y caerme bien, ser real y punto y es lo que la gente ve y lo fake se nota. Los jóvenes ya no son tontos".