El actor mexicano Rafael Amaya vive agradecido con el indiscutible éxito de su serie El señor de los cielos, programa que asegura está dispuesto a continuar grabando con la cadena Telemundo. La serie, en su sexta temporada, le cambió la vida al regiomontano que en una entrevista exclusiva con PEOPLE EN ESPAÑOL comparte desde dónde ha tenido que escalar para llegar a la cima.

By María Morales
June 27, 2018 05:12 PM

Con el corazón abierto es como el actor mexicano Rafael Amaya está viviendo el éxito de la sexta temporada de su serie El señor de los cielos (Telemundo). “Regresé fuerte, hasta me enfermé, vengo recuperando mi voz normal; antes hablaba como Batman”, ríe Amaya, quien quedó algo ronco después de enfermarse tras grabar escenas en una cueva donde habían excrementos de murciélagos. “Son gajes del oficio y estoy muy contento con el resultado”.

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Tanto es así que el actor asegura en una historia de portada en la edición de agosto de PEOPLE EN ESPAÑOL que él siempre estará allí para interpretar a Aurelio Casillas —así algunos especulen que esté de salida. “Me cambió la vida Aurelio y vamos a platicarlo [con Telemundo seguir grabando otras temporadas] y agarrarnos de la mano y seguir viajando juntos”, dice Amaya, de 41 años, quien cuenta con su propias líneas de ropa, Rafael Amaya Luxury Collection y Rafael Amaya Western Style (ambas en rafaelamayaoficial.com) que los personajes de la serie usan en cámara. “Y si llegó la hora de soltar la mano, pues a soltar la mano, vamos a ver qué pasa”.

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Y agrega el actor que grabó parte de la sexta temporada en Estambul, Turquía: “Siempre voy a estar dispuesto a trabajar con los que me dieron la mano cuando estaba tirado. [No] les voy a dar la espalda, decir: ‘Ah, ahora que ya tengo, pues ya no [sigo]’. No puedo, no puedo”.

Daniel Arroniz

Amaya también abordó su vida personal en la entrevista exclusiva para la revista, que ya está a la venta en los estanquillos. “Fui un niño muy pobre. Vivía en una casa pequeña, éramos siete, no teníamos qué comer, [nos tocó] vivir en la calle. Todo lo que mis hermanos usaban lo usaba yo, era un niño muy humilde y, mira, soñando se puede. Si tú lo sueñas es posible”, dice el regiomontano. “Hay gente que no sabe esos detalles [de mi vida] y uno lo trae allí callado, atorado. Puede ser que sea un bueno momento para decirlo porque estoy en uno de los mejores momentos de mi vida; lo digo con mi corazón abierto”.

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