El exboxeador mexicano recibió al protagonista de El señor de los cielos en su clínica de rehabilitación en Culiacán, Sinaloa, para ayudarlo a salir del laberinto de drogas y alcohol en el que el actor estaba perdido.

Por Carole Joseph
Diciembre 03, 2020
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Cuando Roberto Tapia se reunió con Julio César Chávez y le pidió que ingresara a su compadre Rafael Amaya en su clínica de rehabilitación Baja del Sol, el exboxeador mexicano no dudó ni un segundo en admitir en el centro de salud al actor que tanto admiraba por su trabajo en la serie El señor de los cielos.

“Rafa llegó como todos llegamos [a rehabilitación], diciendo que solo iba a estar unos días, que él le ponía poquito [a la droga]”, recordó Chávez. “No se lo quisimos decir, pero sí llegó un poco psicótico, todavía creyéndose El señor de los cielos. Pero pasaron los días y ahora meses y la evolución de Rafa ha sido increíble”.

Carlos Appel, director de la clínica situada en Culiacán, Sinaloa, dio fe de la mejoría.

“Rafa llegó hasta cierto punto tranquilo, con un poquito de psicosis por el consumo de sustancias, molesto porque cualquier persona a la que le quitas el confort de su vida por adicción, le molesta”, cuenta Appel, quien es primo hermano de Amaya. “Pasó cerca de un mes, Rafa tocó el piso y se dio cuenta del problema en el que se encontraba y empezó a agradecer”.

Credit: Cortesía

También a participar en reuniones y recibir terapias de los expertos de la clínica. “Hay un lema muy importante: adicto una vez, adicto para siempre. Esto significa que una vez [tienes] el problema, tienes que atenderlo de por vida, tienes que estar atento a síntomas”, recalca Appel, quien al igual que su primo y el boxeador mexicano vivió un proceso de rehabilitación. “Este es un proceso de toda la vida. Rafa va a seguir apegado a la clínica con todos los terapeutas, al programa”.

Durante los cuatro meses en que ha estado en rehabilitación, Amaya ha progresado y también enamorado a todos sus compañeros. “Es un hombre noble. Como todo ser humano, tenemos errores en la vida. [Pero] lo difícil no es caer, lo difícil es levantarse y eso hay que valorarlo”, observa Chávez.

“Hay muchos actores que han caído en las garras de esta adicción, esto es una enfermedad, no solamente le da a deportista y artistas, es muy fácil juzgar, pero es una enfermedad, que gracias a Dios hay un programa con el que la gente se puede recuperar”, agrega.

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El siguiente paso del actor mexicano será, según los expertos, volverse readaptarse a la vida fuera del centro de rehabilitación. “Ahora está en una burbuja en la que se siente protegido y cobijado. Pero cuando salga, ahí van a estar duros los chingadazos, ahí va tener que cabecear mucho por todos los lados para que no caiga otra vez en lo mismo”, advierte el campeón de boxeo.

“Se necesita valor, si Rafa da su testimonio y lo dice a los cuatro vientos, él va a ser sincero con la prensa, y va a decir 'me equivoqué', eso le va a dar más prestigio como persona y como ser humano”, considera Chávez. “Estamos muy contentos con Rafael. Así como actor es muy chingón, como amigo es mucho más. Es una persona de buen corazón”.