¡Increíbles imágenes desde el aire! El rancho de Zacatecas era el sueño de su papá y quedó fulminado por las llamaradas en cuestión de minutos.

Por Nuria Domenech
Mayo 25, 2020
Anuncio

¡Qué triste! Pepe Aguilar dio a conocer que su querido rancho de Zacatecas había sido fulminado por un terrible incendio que terminó con más de 2.500 hectáreas de campo antes que nadie pudiera hacer nada para remediarlo.

“Y así como así. Años de lucha, de sueños, de entrega, de arduo trabajo, se pueden esfumar en unas horas como mágicamente. Gracias a Dios, hasta el momento no hay lastimados ni daño a ninguna casa. Solo más de 1,000 hectáreas perdidas de pradera artificial que siempre fueron el orgullo de don Antonio Aguilar”, dijo recordando con nostalgia a su papá.

“Más de 40 años de trabajo esfumados en una sola noche”, se lamentó. “Dicen que de las grandes crisis surgen grandes oportunidades. y así lo creo. Pero la verdad a esta situación, aún no se las veo”, aseguró añadiendo una carita triste.

Las imágenes del campo eran verdaderamente impactantes... Así quiso agradecer el cantante a las personas que le ayudaron durante la tragedia:

“Infinitas gracias a todos los elementos de la SEDENA, Guardia Nacional, Protección Civil, CONAFOR, a todos los vecinos y ESPECIALMENTE a mis familiares y trabajadores del rancho por hacer todo lo posible para contener este siniestro. Desgraciadamente como pueden observar, poco se pudo hacer contra lo fuerte del viento y el tamaño del incendio. (Que aún sigue)”, escribía hace apenas 24 horas.

En su último post, el cantante dio los últimos detalles del siniestro, que asoló alrededor de 1.400 hectáreas del terreno de la familia Aguilar y que asegura que a su parecer no fue provocado. “No pienso que haya mano negra”, confesó.

Pidió prudencia para aquellos fans que buscaban un culpable con nombre y apellidos: “No le ataquen a nadie, se investigará a ver qué paso, porque como cualquier tipo de fuego de esta magnitud se tiene que investigar”.

Y se mostró visiblemente emocionado al recordar todo el esfuerzo y empeño que su papá había puesto en sacar el rancho adelante, ahora completamente consumido por las llamas. ¡Qué lástima!