Los duques de Sussex sorprendieron al mundo con la decisión de mudarse a América y renunciar en parte a la familia real. Ahora, la reina Isabel tiene la última palabra. Si la monarca mueve ficha e involucra al príncipe Carlos, Meghan Markle y el príncipe Harry podrían perder casi todo.

By Nuria Domenech
January 09, 2020 01:19 PM

El pasado 2019 fue un annus horribilis para la reina Isabel. La monarca vivió atormentada a causa de los numerosos y variopintos disgustos que le dieron sus herederos, incluida la retirada forzosa de la vida pública de su hijo, el príncipe Andrés, al verse involucrado en un grave escándalo internacional.

Apenas despegó el año nuevo y los duques de Sussex acaban de atestarle otro durísimo golpe a la soberana: el comunicado oficial que ayer colgaron en sus redes haciéndole una cobra a la monarquía: Nos vamos… Aunque no del todo. Al que la reina no tardó en contestar con otro en el que daba a entender que tal hazaña le pillaba por sorpresa y que la decisión no era tan fácil como parecían vislumbrar Meghan y Harry.

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Si bien la pareja declaró primero que “iban a ser económicamente independientes”, no tardaron en explicar que a lo que estaban renunciando era solamente al subsidio de la reina Isabel, que es el monto que paga sus gastos por representar a la corona y lo que les impide explotar su marca de forma comercial que, a juzgar por la extraordinaria popularidad de la pareja, les otorgaría unos extraordinarios dividendos alrededor del mundo y que acaban de registrar…

¡Pero la cantidad que les sujeta a la reina y sus obligaciones monárquicas sólo equivale a un cinco por ciento de sus ingresos! El resto del 95% por ciento proviene del Ducado de Cornualles del papá del príncipe Harry, el príncipe Carlos, a lo que no están renunciando.

No dejan la familia real, ni renuncian a sus títulos, ni a la totalidad de sus compromisos con ellos… Renuncian a un cinco por ciento de sus ganancias para poder ser independientes y poder hacer dinero al margen del palacio de Buckingham.

Así lo aclaraban los duques de Sussex en su propia web: “Sus Altezas Reales consideran que este nuevo enfoque les permitirá seguir desempeñando funciones en representación de Su Majestad, a la vez que tienen independencia económica para trabajar externamente”.

Además aseguraron en la misma explicación, que aunque vivan en América, mantendrán la casa de Frogmore Cottage, que les fue cedida por Isabel II y pagada por ella: “Con el permiso de la reina, los duques seguirán usando Frogmore Cottage como su residencia oficial, en tanto continúen apoyando a la monarquía y para que su familia siempre tenga un lugar al que llamar hogar en Reino Unido”.

También añadían que el estado seguiría cubriendo sus gastos de seguridad, “como personas que necesitan protección internacional”.

Todo sonaba muy bien, hasta que la reina emitió su comunicado poco después en el que aseguraba que nada de eso estaba cerrado y había que negociar todavía…. Medios como The Times aseguran que lsabel II estaba muy enojada ante el anuncio sin previo aviso por parte de su nieto Harry y su esposa.

Ahora los duques de Sussex podrían perder no sólo el 5% de sus ingresos, sino gran parte de ellos, además de su casa en el Reino Unido, sus títulos reales y el gran despliegue de seguridad que les protege allá donde van.

En ese caso, el repentino movimiento progresista que tratan de emprender los duques de Sussex les saldría carísimo de cara al futuro y sus enormes gastos familiares, pese a que ambos poseen un patrimonio conjunto de más treinta millones de dólares.

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