A casi 4 años de su muerte, la hermana de la actriz mexicana, Mayra Rojas, habló de cómo fueron los últimos meses de vida de la que fuera protagonista de la exitosa telenovela El cuerpo del deseo.

Por Moisés González
Octubre 10, 2018
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Tras 9 años de incansable lucha, la actriz mexicana Lorena Rojas perdía su batalla contra el cáncer en febrero de 2015 a sus 44 años, dejando ‘huérfana' a su hija Luciana, a quien había adoptado poco antes de su muerte.

A casi cuatro años de su partida, su hermana Mayra, quien se ha hecho cargo de la niña durante todo este tiempo, concedió recientemente una entrevista al programa de televisión ‘El minuto que cambió mi destino' en la que la también actriz contó por primera vez cómo fueron los últimos meses de vida de la que fuera protagonista de exitosas telenovelas como El cuerpo del deseo y Pecados ajenos y reveló detalles hasta ahora desconocidos de la valiente lucha que enfrentó su hermana contra esta dura enfermedad que finalmente terminó ganándole la batalla. A continuación recopilamos algunas de las emotivas declaraciones que dio Mayra:

Inicio de la lucha
Mi hermana quería ser madre y en ese entonces no tenía pareja y Lorena me dijo ‘voy a hacerme todos los estudios necesarios para que yo esté totalmente consciente de que estoy en perfectas condiciones para poder igual comprar semen o espermas específicos porque yo quiero ser mamá'. Y ahí fue cuando el doctor dijo ‘ay aquí hay algo que no nos gusta'. Y ahí fue cuando nos enteramos.

Fue un bombardeo de emociones, de sensaciones, de miedo y además de decir ‘vete tranquila, aquí no va pasar más que lo único que tú quieres que es que la niña esté bien, vete tranquila'. No había otra cosa que decir.

Asimilación
Pasamos por todos esos ciclos, desde la negación, el enojo, la tristeza, la aceptación y todos los procesos fueron difíciles de entender.

Dolor de una madre
Había este rollo de cuidar, de observa a mi mamá, de verla cómo lo tomaba ella. De pronto a mí me hablaba mi hermana y me decía ‘Marya tengo cita y a lo mejor hoy no salgo del hospital porque me siento baja con las defensas y no sé qué, pero no le digas a mi mamá'. Y había que quedarse callada. La última vez que me dijo ‘no le digas a mi mamá' fue la última vez que estuvo en el hospital.

Fuerte frente a la adversidad
Yo no puedo decirte qué tan doloroso era porque no la veía quebrarse. Yo decía ‘ya suéltalo, por favor'. Las tres últimas semanas desde que yo llegué al hospital Lorena traía morfina conectada a un aparatito y hubo un ínter que se lo empezaron a espaciar y eso nos dio como la esperanza de que todo iba mejor.

Metástasis
Desgraciadamente cuando el cáncer te ataca muy joven en esta plena etapa de reproducción es más peligroso que en otras etapas y el cáncer de mama se alimenta de tus hormonas y si tienes 35 años pues imagínate. Entonces acató primero a la mama, de ser una etapa 0 se volvió una etapa 3, entonces hubo que quitar todo, ganglios, todo, todo. Se mantuvo ahí un muy buen rato y después se fue a hueso, atacó hueso y afortunadamente no despegó ni se extendió, hizo un pequeño hoyito en el esternón y se detuvo. Y después cuando atacó al hígado ya no pudimos con él.

Le dije qué vamos a hacer con la niña. Y me dijo ‘¿cómo que qué vamos a hacer? vamos a festejar sus 15 años' y dije claro el mensaje es muy claro. Si yo le hubiera dicho ‘si tú te mueres me dejas a la niña' era como darnos por vencidas las dos.

Hija de Lorena
Traerme a Luciana en el momento que mi hermana se estaba yendo, dejar a mi madre sola con este enorme dolor de ver que su hija se le va y traerme a la niña para que no la metieran a una guardería porque no había un padre que se responsabilizara de la niña y le tocaría a mi mamá ser la responsable legalmente de Luciana, pero mientras sucedía ese proceso legal en Estados Unidos la niña iba a tener que estar alejada de nosotros y nosotros no queríamos eso. Fue un bombardeo de emociones, de sensaciones, de miedo y además de decir ‘vete tranquila, aquí no va pasar más que lo único que tú quieres que es que la niña esté bien, vete tranquila'. No había otra cosa que decir. No necesariamente Lorena me dijo ‘te encargo' porque para Lorena era como darse por vencida. Si Lorena me hubiera dicho ‘si yo me muero te encargo a la niña' era como derrotarse porque yo le dije qué vamos a hacer con la niña. Y me dijo ‘¿cómo que qué vamos a hacer? vamos a festejar sus 15 años' y dije claro el mensaje es muy claro. Si yo le hubiera dicho ‘si tú te mueres me dejas a la niña' era como darnos por vencidas las dos. Era algo explícito, era algo que no se tenía ni qué hablar. Si yo hubiera fallecido en algún momento de mi vida yo sabía quién iba a cuidar a mis hijos y no lo tenía qué decir.