A causa de una infancia complicada, Mauricio Ochmann encontró en el alcohol un escape que con el tiempo se convirtió en una fuerte adicción.
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Siendo adoptado, prácticamente, en dos ocasiones, la infancia y adolescencia de Mauricio Ochmann se convirtieron en etapas complicadas y llenas de incertidumbres; donde, incluso, sufrió bullying. Todo ello, llevó al actor, siendo apenas un niño, a encontrar en el alcohol una forma de sentir tranquilidad interior que con el tiempo se convirtió en una fuerte adicción en su vida.

"Toda la infancia y la adolescencia estuvo difícil con muchos esqueletos y fantasmas adentro. A los ocho años se me cruzó una cerveza enfrente y para todo este mundo interior que estaba viviendo me cayó de perlas porque amortiguaba el dolor interior; entonces, fue creciendo, creciendo y creciendo hasta que llegó un momento en el que tuve que levantar la mano y pedir ayuda porque estaba en un camino de excesos y de una muerte lenta inconsciente", relató Ochmann en entrevista con Mara Patricia Castañeda. "Porque finalmente, no lo tenía consciente, pero algo adentro me decía 'este no eres tú' 'esto no es por aquí'".

Gracias al nacimiento de Lorenza, su primogénita, decidió buscar la forma de terminar con su adicción y lo hizo con el apoyo de un amigo. 

Mauricio Ochmann
Mauricio Ochmann
| Credit: Mezcalent

"Me duró como hasta los 28 años. Ahí fue donde levanté la mano y pedí ayuda; Lorenza ya había nacido, mi primera hija, y eso me vino a revolucionar muchísimo y a sacudir porque dije 'No puedo estar así", agregó. "Pedí ayuda a un buen amigo que ya me había pastoreado y me había 'cuando me necesites aquí estoy', me ayudó, y me interné en la clínica. Desde entonces hasta el día de hoy puedo decir que esto es vida".

Ahora, Mauricio Ochmann disfruta de ser padre de Lorenza y Kailani, y se está dando una oportunidad en el amor con Paulina Burrola. "De alguna manera me estoy convirtiendo en el ser humano que quería ser, que soñaba", concluyó.