November 09, 2018 01:07 PM

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Con una carrera deslumbrante en Broadway, Lin-Manuel Miranda afronta el mes que viene uno de los grandes retos de su carrera con el estreno de la secuela de Mary Poppins: Returns, la gran apuesta de Disney para dominar en las taquillas de los cines estas Navidades.

El actor y dramaturgo nuyorican es el encargado junto a Emily Blunt, quien interpreta a la mágica niñera, de presentar a las nuevas generaciones un personaje icónico que forma parte de la historia del cine, pero del que no sabemos nada nuevo desde el filme original encabezado por Julie Andrews en el ya lejano 1964.

El estudio de Mickey Mouse ha invertido un presupuesto millonario en esta superproducción que se rodó el año pasado en unos estudios a las afueras de Londres, para los que construyó unos elaborados decorados, contrató un pequeño ejército de bailarines para ejecutar las escenas de baile más complicadas y fichó a un director de musicales estrella, Rob Marshall, responsable de producciones como la oscarizada Chicago.

Un éxito de crítica y taquilla contribuiría a elevar la figura de Miranda en Hollywood, donde está destinado a plantar su bandera luego de conquistar Broadway con los musicales Hamilton e In the Heights. Si bien lo de convertirse en una nueva estrella de la meca del cine le da risa al también dramaturgo de 38 años, quien pese a su éxito sigue residiendo en su barrio del alto Manhattan de toda la vida y trata de mantener sus pies sobre la tierra.

“No sé, esto es lo que pienso: gracias al éxito de Hamilton me encuentro en la envidiable situación de poder escoger los proyectos en los que quiero trabajar”, aseguró en una entrevista en la reciente edición de People en Español. “Selecciono lo que me permita aprender”.

Disney

Miranda da vida en la cinta a Jack, un simpático farolero de Londres amigo de Mary Poppins y discípulo del limpiachimeneas que en la cinta original interpretó el legendario Dick Van Dyke, quien tiene un pequeña intervención en esta secuela.

El argumento de la cinta que se estrenará el 19 de diciembre retoma la historia 25 años después de donde la dejó la primera película. Quienes entonces eran los niños a cargo de la simpática pero estricta niñera ahora son adultos, viviendo en el Londres de los años treinta ensombrecido aún por la pobreza dejada por la Gran Depresión.

A pesar de los millones invertidos y las expectativas del estudio, Miranda no pierde el sueño pensando en si la película funcionará. “Ya sea que escribiendo un libro, pintando un cuadro o esculpiendo una escultura, lo único que puedes hacer es preocuparte de lo que puedes controlar”, contó. “Yo lo di todo y el mundo responderá. No me puedo preocupar de esto, queda fuera de mis manos”.

Tampoco tiene mucho tiempo para muchas cavilaciones, pues su agenda sigue rellena de compromisos y proyectos, muchos ya en la gran pantalla. El año que viene rueda la versión cinematográfica de In the Heights y debutará como director de cine en otro musical, entre otras cosas. A lo que se une su permanente compromiso con la reconstrucción de Puerto Rico. “Voy a seguir haciendo los proyectos que me llamen la atención”, advirtió.

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