La retirada actriz de telenovelas, ahora llamada Sarah Mintz, lleva una vida completamente alejada de la televisión en México, donde reside con su esposo y sus dos hijos.

By Moisés González
August 09, 2019 07:58 AM

La vida de la retirada actriz colombiana Maritza Rodríguez, ahora llamada Sarah Mintz, ha dado un giro de 180 grados desde que tomara la decisión de convertirse en judía ortodoxa. La que fuera villana de exitosos melodramas como El rostro de Analía y Acorralada no solo dejó atrás el mundo de la interpretación sino que ahora ejerce como coach de superación personal mientras se dedica a cuidar del bello hogar que ha formado junto a su esposo, el ejecutivo de televisión Joshua Mintz. Pero, ¿cómo es ahora un día a día en la vida de la ex estrella de telenovelas?

Ciro Gutiérrez

“Me levanto […] hago netilat yadaim [lavado de manos], levanto a los niños muy temprano, porque me gusta tener [tiempo] para vestirlos con calma, de prepararles el desayuno con calma, de mandarles al camión con calma. Así me cueste levantarme media hora antes de lo que normalmente uno lo puede hacer”, detalló Mintz recientemente a través de sus redes sociales.

“Luego me tomo mi café, voy al gimnasio, regreso y tomo mi desayuno. Luego ya me baño y bueno hago mi tefilá [oración judía] y ya ahí si tengo una cita de coach, si tengo mi clase de hebreo, si tengo, no sé, mi clase de diplomado o tengo el súper. Y después tengo que ir a recoger a los niños, llevarlo a una clase, después al otro me lo llevo a la otra clase, entonces así me la paso de clase en clase en la tarde. Soy muy mamá. Y luego más tardecito me meto en la alberca con ellos o los llevo donde mi suegra para que compartan con ella”, explicó.

“En fin tengo una vida normal”, subrayó la también heroína de Silvana sin lana.

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La ahora coach de vida, que debido a su nueva religión tiene que cubrirse su cabello con pelucas y vestirse más recatada, entre otras cosas, aseguró sentirse ‘plena’ con esta nueva vida que lleva desde hace varios años completamente alejada de la interpretación.

“No lo siento como un sacrificio, no lo siento como un estorbo, disfruto la vida también, disfruto el cambiarme el look con una mascada, con una peluca corta, larga, un poco más rubia, un poco menos rubia, vestirme con tzniut”, reconoció.

“[Pero] sigo siendo muy vanidosa, sigo siendo muy femenina”, recalcó.

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