Además de a sus hijos y su trabajo, la respetada periodista vive entregada a otra causa: la de los animales. Este es su testimonio sobre Fay, la perrita que no quería vivir y que hoy es la auténtica reina de la casa.

Por Teresa Aranguez
Septiembre 04, 2020
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Es toda una madre coraje en casa y una periodista de raza frente a las cámaras, pero cuando no ejerce ninguna de sus dos labores favoritas, lo hace como persona entregada a los animales. María Celeste Arrarás es una defensora de la naturaleza y todos los seres que habitan en ella, aunque tiene una debilidad: los perritos.

Su casa está llega de amor perruno, todos con unas historias muy distintas y especiales. Pero hay una que nos llega especialmente al corazón, y es la de Fay. Ella es hoy una de las reinas de su hogar pero cuando llegó no fue así. Estaba profundamente triste y sin ganas de vivir. Su integración en la familia y el amor que le dieron logró que saliera adelante y hoy sea pura alegría.

"Algo que nunca antes había contado. La historia de Fay, la perrita más triste del mundo a la que adopté hace 2 años y hoy es la más feliz del mundo. Verán las imágenes del antes y después. ¿Sabían que la gente casi no adopta perros negros pues los cree agresivos? Yo he tenido los perros negros más dulces del planeta", compartió María Celeste en un conmovedor video en Facebook.

En su testimonio, María Celeste cuenta cómo supo de ella a través de uno de los muchos anuncios que suele leer de los albergues donde acogen a tantos perritos sin hogar. Su carita y, sobre todo, el titular de la foto que decía 'la perrita más triste del mundo' encogieron su corazón y quiso conocerla.

De eso hace ya casi tres años. Cuando la recibió en su casa se dio cuenta que Fay "se había rendido a la vida", llegó en posición fetal "y en esa posición se mantuvo durante tres días en mi casa", recuerda la comunicadora.

Tanto ella como sus hijos le daban la comida de la mano y le cuidaban hasta que poquito a poco, despacito pero sin pausa, empezó a tomar confianza. "Ha dado un cambio dramático". Las imágenes hablan por sí solas. Ahora Fay corre, juega y hasta sonríe de felicidad.

"Adopten una mascota sabiendo que es una responsabilidad. Pero háganlo porque les va a llenar la vida de felicidad, son grandes compañeros, son fieles como ningún ser humano y, sobre todo, es una gran obra que les va a ayudar a ustedes a nutrirse el alma, se los digo por experiencia", concluyó María Celeste.

Gracias compañera y a todas esas personas que ayudan a estos angelitos que llenan nuestras vidas del amor más puro y leal.