El primer hijo de Juan Gabriel en seguir sus pasos en la música dice que le gustaría algún día poder estar "en paz" con sus hermanos.

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El primer hijo de Juan Gabriel en seguir sus pasos, Luis Alberto Aguilera, acaba de demostrar que lo que se hereda no se hurta y esta semana se lanzó como cantante presentando el tema “Incertidumbre” a través de un video por Youtube.

Sin embargo, mientras trata de concentrarse en su carrera, aún queda por resolverse la demanda por la herencia de su padre.

A principios de año Joao Aguilera y él, ambos hijos ocultos de Juan Gabriel, entablaron una demanda contra Iván Aguilera, el hijo a quien el cantante designó como su heredero universal. Aún cuando está en pleno lanzamiento de su carrera, es imposible pasar por alto este tema.

“¡La demanda!”, dijo en esta entrevista exclusiva con People en español, tras tomar un profundo respiro. “Eso lo sabrán mejor los abogados que yo, porque de lo que más sé es de música y de leyes casi nada. Mi vida desde muy joven ha estado concentrada en lo que es el proceso creativo, pero las cosas de materia legal es mejor que esté en manos de los abogados. Ellos saben de eso”.

Luis Alberto Aguilera

Al preguntarle sobre cómo empezó la querella, aclaró que él no la inició. “Yo me veo involucrado en esto sin comenzarlo, a mi me involucraron y era una responsabilidad tomar parte en eso, si me hacían requerimientos legales tenía que asistir, hubiera sido irresponsable ignorar algo que es legal”.

Sobre si este proceso lo ha acercado a Joao Aguilera, fue cauto. “Con Joao y con todos estamos en el mismo proceso: dejando un espacio necesario para crecer interna y espiritualmente. Creo que hay una percepción de que hay equipos formados y no es así. Cada quien está por su lado creciendo y aprendiendo de este proceso”.

Luis Alberto Aguilera y Joao Gabriel Aguilera

El intérprete, que acaba de conseguir 2.7 millones de vistas en su primer video en YouTube, dijo que en lo que a él respecta, le gustaría algún día convivir con todos sus hermanos fuera de la corte.

“Que hubiera una oportunidad de todos encontrarnos, platicar en un tono muy relajado sin abogados y poder conocernos, ir dejando atrás los malos sentimientos, las malas decisiones, cualquier cosa que hubiera pasado en este proceso tan abrupto y turbio”, señaló.

Reconoció, sin embargo, que para que eso suceda, ese deseo debería ser compartido por los demás. “Si ellos no lo quieren, yo lo respeto y entiendo. No se puede forzar nada. Como digo, a mi me gustaría en un momento llevar todo en paz y que hubiera un acercamiento por todos lados, pero también entiendo que si es que se puede llegar a eso, antes debe pasar un tiempo. No hay que forzar las cosas”.