La forma en que se comunican el príncipe Harry y Meghan frente al gran público recuerda mucho al estilo de la querida Lady Di. ¿Es eso bueno para la realeza? No todos están de acuerdo.

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No sabemos a ciencia cierta si los Duques de Sussex imaginaban todo lo que iba a dar de sí el documental grabado durante su reciente viaje a África. Desde que fue emitida la tierna entrevista de Harry y Meghan, las críticas a favor y en contra no han dejado de sucederse. Desde luego, los partidarios de la vieja monarquía se llevan las manos a la cabeza ante tanta sinceridad y tanta lágrima.

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Fue la querida Diana de Gales, la princesa del pueblo, la primera que abrió su corazón ante las cámaras con toda naturalidad, al gritarle al mundo que las infidelidades de su marido le habían hecho muy infeliz. Ello le creó infinidad de enemigos en la corte. Ahora, el príncipe Harry hace también caso omiso de la flema británica y continúa las huellas que sembró su mamá, abriendo su corazón sin complejos como ella lo hacía.

Príncipe Harry 

Dicen que Harry y Meghan han traído un aire nuevo a la monarquía, más humano y más cercano; en definitiva, más acorde con el mundo moderno. Aunque esto dice el príncipe Harry cuando se le preguntan al respecto:

“No creo que haya una forma antigua o una forma nueva de hacer las cosas. Desde luego, nosotros no queremos marcar el rumbo. Simplemente estamos haciendo las cosas como sentimos que debemos hacerlas, de forma auténtica”. Y vaya que lo están logrando.

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De siempre la máxima de palacio se ha resumido en tres conceptos bien definidos, nada de quejas, nada de explicaciones y ¿hablar en público?, ¡lo justo! Cuando Harry y Meghan se saltan las normas y deciden hablar a corazón abierto, al igual que le sucedió a Lady Di quizá se crean enemigos en palacio, pero definitivamente se ganan el cariño incondicional de las personas.

Meghan Markle

Ayer, un antiguo consejero de la casa real se quejaba en el diario The Mail On Sunday: “La familia real sabe perfectamente que los problemas que tengan se discuten a puerta cerrada”.

Quizá no. Quizá las cosas han cambiado y el futuro es menos discreto y más amable. El mismísimo William, más comedido a la hora de hablar, dijo recientemente al hablar de la salud mental: “No somos robots”, y recomendaba que lo más sano para prevenir problemas era expresarse para comunicar las emociones.