Por Nuria Domenech
Noviembre 24, 2019
Anuncio

Ante los cambios que suceden día tras día alrededor del escándalo del príncipe Andrés a raíz del caso Epstein, todo parece indicar que la carrera del duque de York ha llegado a su fin.

Si bien se le vio cabalgando esta semana a su lado, la reina Isabel no perdona que su hijo pueda estar poniendo en peligro la institución monárquica y no escatima tiempo al tomar decisiones.

Tras la desafortunada entrevista que concedió el príncipe a la BBC hace unos días para tratar de lavar su imagen frente a las graves acusaciones que está recibiendo por su amistad con Epstein, las críticas no se hicieron esperar y la opinión pública terminó de posicionarse rotundamente en su contra.

Digamos que al brindar la entrevista en lo que se supone un acto de buena fe para evitar males mayores, al príncipe Andrés le salió el tiro por la culata y los sucesos que lo rodean se precipitaron de forma catastrófica.

En una semana tuvo que renunciar a su cargo en la familia real, por lo que desaparecerá de los actos públicos; despedirse de su fundación, de su gente de confianza; y ahora también se cancela la fiesta por su cumpleaños número 60 que prometía ser grandiosa.

Un momento muy duro, sin duda, es el que están viviendo sus hijas, especialmente cuando una de ellas, la princesa Beatriz, está planeando su inminente boda con el italiano Edo Mapelli Mozzi.

Todavía queda por verse si el príncipe Andrés declarará ante el FBI y, según su implicación en el caso, podría incluso ser arrestado si viajara a Estados Unidos.