El joven dominicano de 21 años acaba de ganar la Serie Mundial y podría ser uno de los peloteros mejor pagados de las Grandes Ligas.

Por Joaquim Utset
Noviembre 12, 2019
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Hay leyendas del béisbol que tuvieron que esperar años para lograr una Serie Mundial. Otras, se retiraron sin saber lo que es ser el campeón de la pelota profesional. Con solo 21 años recién cumplidos, Juan Soto ya alcanzado ese sueño.

El beisbolista dominicano fue uno de los máximos responsables del brillante triunfo de los Nationals de Washington ante los Astros de Houston en la reciente Serie Mundial. Sus batazos dieron vida al equipo de la capital federal en los momentos cruciales de esta postemporada y contribuyeron decisivamente a que sus sufridos aficionados pudieran celebrar finalmente un campeonato.

Ese brillante desempeño, junto a su tierna edad, lo han convertido en uno de los nombres con más futuro de la pelota profesional y a su alrededor bailan rumores de contratos con cifras astronómicas que harían perder la cabeza a cualquiera.

Bueno, aparentemente a cualquiera menos a Soto, quien en una visita a People en Español pareció mostrarse totalmente ajeno a todo el ruido que ha generado su desempeño en el diamante y aseguró que como en su casa en República Dominicana, con sus padres, no se está en ninguna parte.

“La felicidad no ha sido el dinero, sino estar con mi familia, disfrutar, hablar con ellos, conversar. Eso es lo que me hace feliz. Por eso es que yo juego”, señaló. “Es lo que al final ha hecho que no me vuelva loco [con el éxito]. Claro que todo el mundo quiere ganar buen dinero y disfrutar un poco. Pero para mí, al final, mi felicidad es mi familia”.

Su mamá, cuando lo visita en Washington, le llena el refrigerador de comida casera. Nunca le puede faltar el pastelón de plátano maduro, su plato favorito. También es quien le manda los productos para el pelo, que parece le dan buen resultado. Cuando los Nationals visitaron la Casa Blanca tras su victoria, el mismísimo presidente Donald Trump, experto en la materia, le dijo que tenía “un pelo muy bonito”.

Su familia sigue viviendo en su casa en Santo Domingo, a la que acude cuando el béisbol le da un respiro y en la que desde pequeño soñó mirando el béisbol profesional por televisión en que un día podría triunfar en las ligas mayores. Por eso, dijo, cuando los Nationals se proclamaron campeones el pasado 30 de octubre, su primer pensamiento fue para los suyos.

Al igual que miles de niños de su país, desde que aprendió a blandir el bate y darle a la pelota, Soto aspiró a ser un pelotero de las Grandes Ligas. Su deseo se empezó a cumplir a los 16 años, cuando scouts de los Nationals lo vieron en unos juegos en Fort Lauderdale, FL, y lo firmaron por $1.5 millones.

Pero antes de llegar al máximo, el joven tuvo que separarse de su familia y desarrollarse como jugador en las ligas menores, en las que no hay ninguna de las comodidades de los grandes equipos y los calendarios de trabajo son brutales.

“Es bien duro, la gente al final nada más ve el resultado”, observó Soto, quien acude al merengue de Los Hermanos Rosario cuando quiere entrar en calor.

“Cuando tú estás en ligas menores, tienes que viajar 10 horas en un autobús, llegar y casi sin descansar ponerte a jugar. Teniendo dinero, no poder ir a comprar comida, pasar hambre. Es bien fuerte. Tienes que estar mentalmente y físicamente fuerte para pasar por ese proceso”, agregó.

De las menores ascendió el año pasado a los Nationals y luego, contra todo pronóstico, este año se proclamaron campeones. Un éxito que le llegó a Soto tan temprano que en un principio no podía celebrar por su edad los triunfos con cerveza o champaña y tenía que contentarse con agua con gas.

Su primer trago, de hecho, se la pudo tomar en la celebración de su victoria decisiva contra los Astros. “Los muchachos me dijeron: ‘Ya tienes 21, tienes que celebrar”. Nunca olvidaré mi primera cerveza, en el momento que fue. Para mí fue bien bonito”, apuntó.

Sobre su futuro aseguró que quiere seguir con los Nationals para defender el título la temporada que viene, pero con la negociación de un nuevo contrato en el horizonte, la cuestión es cuánto le pagarían. En la prensa dominicana aparecieron unas declaraciones atribuidas al padre de Soto en las que decía que el agente de su hijo, Scott Boras, le había dicho que en su próximo contrato podrían conseguir la cifra récord de $500 millones.

Si es así, el joven beisbolista dice no saber nada. “Los Nacionales no han venido nunca a donde mí, ni han hablado conmigo de nada de eso. No me han hecho ninguna oferta creíble. No hay nada cierto”, aclaró.

Lo que sí es seguro es que en unos días tiene previsto regresar a su país para darse un tiempo de descanso al lado de sus seres queridos.

“Cuando llego a República Dominicana nos juntamos, somos mucho. De parte de mi mamá son 10 hermanos. Van a la casa, cocinan, jugamos domino, vemos televisión, charlamos… para mí eso es lo más bonito que hay”, contó. “Para mí esa es la emoción de volver a mi país”.