A través del programa Sale el sol, el actor compartió un conmovedor testimonio con el que no pudo contener las lágrimas. "No quiero que vean nuestra separación como un abandono".
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Siempre es él quien emociona a su público con sus historias en la pantalla, pero esta vez fue él quien se emocionó frente a ella.

Desde el programa Sale el sol se hizo un homenaje a los hijos de padres divorciados con una carta leída desde el corazón por Juan Soler.

Como individuo que lo ha vivido en primera persona quiso aprovechar este mensaje para hacer saber a todos esos hijos, incluidas las suyas, que su amor está por encima de todo.

El protagonista de La mexicana y el güero no pudo contener las lágrimas al revivir uno de los episodios más duros, su divorcio de Maki.

"Amados hijos, sé que están tristes y tal vez hasta enojados porque su mami y yo dejamos de estar juntos, y no quiero que se sientan así, no quiero que vean nuestra separación como un abandono, ni que crean que no me importan, al contrario, les juro hijo que han sido, son y seguirán siendo lo mejor que me ha pasado en la vida y que nada ni nadie logrará nunca que renuncie a ustedes", empezó este impresionante testimonio.

"Porque yo estaré para ustedes siempre, cuando me necesiten, y cuando no, cuando triunfen y cuando se equivoquen, cuando ríen o lloren, cuando quieran ser escuchados o están en silencio, hijos míos no busquen culpables no se sientan culpables por nada, las parejas cambian con los años y sus historias también, pero el amor de los padres a sus hijos no cambiarán nunca. Su mami y yo no estamos en guerra, estamos ajustándonos para ustedes, para que estemos bien todos y no nos falte nada, y les prometo que ella siempre ocupará un lugar importante en mi corazón porque me dio el mejor regalo del mundo, me dio a ustedes, sus sonrisas, que siempre me quitan la tristeza con sus travesuras", continuó.

Juan Soler
Credit: Mezcalent

Un escrito lleno de sentimiento que Juan leyó con todo el amor que conoce y siente como padre de sus dos princesas, Mía, Valentina y Azul.

Aunque la carta no fue escrita por él y era un homenaje a los hijos, esos grandes sufridores de las separaciones, el actor argentino reconoció que se sintió absolutamente identificado con cada palabra.

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"Parece que la escribí yo, la leo y es lo que pienso día con día y así lo estamos asumiendo con la mamá de mis hijas, con Maki, por eso me tocó tanto, porque digo '¡ay!, esto digo yo todos los días'…", confesó el actor de 55 años.

Un verdadero ejemplo de que una separación no tiene que terminar en conflicto sino en armonía por el bien de esos tesoros que son los hijos.