El actor argentino ha abierto su corazón y cuenta lo que ha aprendido de estos años en pareja y lo que espera de su próxima relación.

Por Teresa Aranguez
Enero 24, 2020
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Tiene una sonrisa que nos sigue enamorando igual que cuando comenzara hace ya unos cuantos años. Esa actitud positiva y risueña ante la vida no la ha perdido, al contrario, la ha intensificado. A pesar de su divorcio con Maky, Juan Soler ha salido a flote gracias a su amor a la vida, a sus dos hijas y las mil y una cosas que sueña con hacer.

En una entrevista llena de humor a la vez que nostalgia, el actor argentino desnudó su alma para contar algunas confesiones algo personales sobre el amor, los sentimientos y la ruptura con su ex.

“Estoy en un proceso donde ya empecé a canalizar las cosas malas que pasaron en el matrimonio y las eché a un arcón que quedan ahí guardadas, en el olvido y me estoy focalizando en las cosas lindas que tuve con Maky”, expresó al programa Netas Divinas. “Rescato que es una mujer sensacional, rescato que fue una gran compañera, que me divertí mucho con ella, que fue muy buena mamá, muy buena compañera de ciertas aventuras”, confesó.

A un año de su separación está preparado para encontrar el amor. A sus 54 años y con la lección de los errores aprendida sabe más qué es lo que quiere y lo que no. La apariencia física ya no es una prioridad, hay cosas mucho más bonitas que un aspecto perfecto.

“Busco una compañera, busco a alguien que me complemente en mis carencias, que no me empuje solamente al lado oscuro, busco con quien divertirme, con quien viajar, busco honestidad, busco lealtad, no tanto la belleza física, sino con pensamientos bonitos”, dice seguro.

Ahora que ha conseguido controlar su temperamento, Juan está listo para entregar su corazón, pero mientras eso llega él vive por y para sus otros dos grandes amores, sus hijas Azul y Valentina.