La actriz rusa ha roto el silencio y ha dado su versión de los hechos. Este fue el infierno que vivió tras anunciar su romance con el actor.

By Teresa Aranguez
September 22, 2019 10:40 AM

¡Arriba Eva! Así se llama el nuevo video de Youtube que Irina Baeva ha compartido en su canal. No es el personaje de ninguna telenovela, ni ninguna interpretación. Es ella, Irina mujer, detrás de las cámaras, sincera y vulnerable compartiendo con la audiencia momentos buenos y menos buenos de su vida que nos han sorprendido por la profundidad y humanidad con que los cuenta.

Tal y como expresa en primera persona, ha tenido que escuchar como la llaman roba maridos, fresca y algunos otros insultos no muy agradables por el simple hecho de enamorarse de otra persona. Una relación que ama y protege pero que le ha traído consecuencias en lo personal y lo profesional.

Sin censura, Irina lo ha expresado abiertamente con la audiencia de esta conferencia con el fin de demostrar que es de carne y hueso, que sufre y que padece como los demás, pero sobre todo, para seque sirva a otras personas de ayuda y ejemplo en casos parecidos.

“Yo me convertí en una fácil, en una puta, en una roba maridos, en una rompe hogares, y hubo consecuencias graves para mí, personales y profesionales”, expresa de sus primeros días junto al actor.  Su voz denota dolor pero también fortaleza ahora que el tiempo ha pasado, pero el sufrimiento estuvo ahí muy presente. “Las personas en redes me insultaban tanto que tuve que bloquear mis comentarios”, continúa.

Tal fue el dolor que esta situación comenzó a afectarle en lo personal. “Yo estaba empezando a dudar de quién era yo en realidad, me lo estaba creyendo”, reconoce. No entendía por qué tanto caos por simplemente amar a alguien. “Yo me enamoré de un hombre separado que con honestidad me dijo que lo único que le unía con su pareja, con su expareja, era un papel, por eso ambos, ¡ojo¡, ambos decidimos iniciar una relación y ahí fue cuando me convertí en un demonio”.

IG/Irina Baeva

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Ser guapa, rubia y rusa le ha valido algún que otro disgusto hiriendo así su autoestima. Por eso, a todas esas personas que como ella han pasado por lo mismo, tiene un mensaje. “Sí, soy rusa, pero eso no me hace fría. Sí, soy rubia pero eso para nada limita mis capacidades intelectuales”.

Con este testimonio a corazón abierto, Irina ha querido dar a conocer sus sentimientos reales, lo que ha vivido y sufrido, los prejuicios que le han perseguido sin que a nadie le importara lo que ella sentía. Unas experiencias que le han hecho la mujer que es y que espera sirvan de ayuda y apoyo a muchas otras mujeres que han pasado por algo así. Gracias por compartir tu historia, Irina.

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