Javier Lavat, imitador y fan número uno de Juan Gabriel, le rindió el homenaje más emotivo tras un año de la desaparición del artista

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Son millones los fans que siguen adorando y siguiendo la carrera de Juan Gabriel, incluso a un año de su marcha. Pero sin duda, uno de los que ha estado ahí al pie del cañón ha sido Javier Lavat, además imitador del recordado artista.

Su veneración por la estrella mexicana viene de atrás. Siempre se ha sentido muy identificado con el intérprete de “Abrázame muy fuerte”. A Juanga también le tiraban botellas al escenario en sus inicios, como a él. Nada es fácil y uno ha de seguir luchando, ésa es su moraleja.

“Cuando vi la serie de su vida y supe que a él también le tiraron botellas en sus primeros conciertos me sentí aún más identificado”, dice Lavat en declaraciones que recoge el diario español El País en el primer aniversario de su marcha.

“Yo a Juan Gabriel le debo hasta la comida que como y las medicinas de mamá, que es diabética. A mi Juan Gabriel me salvó la vida”, continúa el artista quien sigue dando conciertos y actuando en su honor donde le requieren.

Aceptar su homosexualidad también fue algo que Lavat agradece a su adorado artista. Y es que cuenta que Tres claveles y un rosal fue su epifanía. “Yo era casi un niño y mi primer novio acababa de morir. Entonces escuché aquella canción por la radio”.

Su orientación sexual ya no es un obstáculo. De hecho ha sido nombrado el rey de la comunidad gay de Ecatepec, la dura barriada del Estado de México que le vio nacer. Reconoce que quienes han sufrido bullying por este tema han sido sus padres. “Yo no, yo fui feliz, a mí no mi afectaban los insultos, y eso también me lo enseñó Juan Gabriel”, añade.

La plaza de Garibaldi también ha querido rendirle un homenaje a uno de los artistas más queridos de México. Allí hay un pedestal con una estatua de bronce del artista. En estos días está rodeada más que nunca de seguidores e imitadores, además de turistas y curiosos, gente que a día de hoy le sigue agradeciendo por sus canciones y su ayuda más allá de ellas.

Para muchos contribuyó a la educación sentimental de los mexicanos, a ser menos macho y dejar brotar los sentiemientos. Unió razas, géneros y clases a través de sus temas, hoy en día inolvidables y que jamás morirán.