Con lágrimas en los ojos, la carismática presentadora compartió este lunes a través de las redes sociales "la pesadilla" que vivieron recientemente como familia.

Por Moisés González
Junio 08, 2021
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El pasado 22 de abril Giselle Blondet vivió uno de los días más felices de su vida con el nacimiento de su segundo nieto, Liam Gabriel. Poco podía imaginarse en ese momento la presentadora la pesadilla que estaba por vivir su familia. Y es que apenas una semana después de la llegada al mundo del bebé, la primogénita de Giselle, Andrea, sufrió un ataque al corazón mientras amamantaba al recién nacido que pudo haberle costado la vida.

La conductora, que hasta ahora no había tenido las fuerzas suficientes para poder contar lo sucedido, se animó a compartirlo este lunes con la intención de agradecer públicamente a todos los ángeles que se cruzaron en su camino en esos días tan dolorosos y que lograron salvarle la vida a su "mariposita", como llama cariñosamente a su primogénita.

"El 22 de abril nació mi nuevo nieto Liam Gabriel, ustedes ya lo han visto, es una preciosura y de verdad que una gran bendición por muchas razones. Una de ellas porque su mamá Andrea, mi hija mayor, mi mariposita, luchó mucho por ese embarazo y finalmente ese día el 22 de abril logró su sueño de convertirse en mamá. Una semana después, mi hija estaba lactando a Liam tempranito en la mañana y sufrió un ataque al corazón. Le llaman una disección espontánea del corazón, algo que me parece haber entendido que lo relacionan con el postparto. Le ocurre a un porcentaje muy pequeño de mujeres, pero digamos que la mayoría de los casos es fatal", comenzó compartiendo la exconductora de Despierta América.

Giselle, que cuenta con 1 millón de seguidores solo en Instagram, reconoció que "fueron momentos bien duros" ya que la vida de su hija pendía de un hilo.

"En el momento que me dicen que ella está bien malita, que no sabían qué iba a pasar, entendí cuando los padres decimos: '¿Por qué a uno de nuestros hijos y no a nosotros?'", se sinceró con lágrimas en los ojos la presentadora de 57 años. "Fueron varios días los que Andrea tuvo que estar inmóvil porque tenía esa máquina bombeando su corazón. Es algo increíble cómo Andrea, mi mariposita, se mantuvo tranquila todo el tiempo, agradecida…".

Afortunadamente, gracias a la rápida y acertada intervención de los médicos, la hija de Giselle logró sobreponerse a este duro golpe y hoy vive para contarlo.

"Hoy mi hija Andrea está viva, está bien, está cada vez mejor, está disfrutando de su hijo, de Liam", aseveró. "Lo más importante y la intención de este vídeo es agradecer lo que en ese hospital y sus médicos espectaculares hicieron por mi hija, le devolvieron la vida".