Ocurrió en México, país en el que vive y donde desarrolló una gran parte de su exitosa carrera. "Me vendaron los ojos y me amarraron las manos".
Anuncio

Es uno de los presentadores más queridos y respetados del medio, y no solo porque Héctor Sandarti vale oro frente a la cámara, sino por su manera de afrontar los momentos menos buenos de la vida.

A través de su exitoso post Algo bueno que decir con Sandarti el presentador guatemalteco contó una de las experiencias más espantosas de su vida. Ocurría en México hace exactamente 20 años. Héctor disfrutaba ya de las mieles del éxito en la televisión de este país.

Un día, mientras se encontraba en una librería a pocas horas de un evento de trabajo, sintió el arma de alguien por detrás. "Volteo y lo que veo es la pistola de este tipo por debajo de la chamarra. Mi reacción fue levantar las manos", explicó al comienzo de este escalofriante relato.

En menos de unos minutos estaba metido en el coche camino a un destino desconocido. "Me vendaron los ojos y me amarraron las manos", prosiguió. Las primeras horas fueron horribles para Héctor quien llegó a pensar que era el final de su vida.

"Esto aquí acabó. Me van a matar. Por mi mente pasó 'me van a aventar por un barranco'", describió. No fue así. Al contrario. Una vez en el lugar donde le tuvieron apresado tuvo una charla de lo más amena con Charlie, uno de sus secuestradores. Por supuesto, el nombre era inventado.

Con ellos platicó de todo, de su vida, de su carrera en televisión, de su país, de su familia y de mil cosas más. Héctor destacó el trato cordial de quienes le tenían apresado, una situación que le hizo estar un poco más tranquilo.

Héctor Sandarti
Héctor Sandarti
| Credit: IG/Héctor Sandarti

Fue entonces cuando tuvo lugar el mejor momento de todos, su conversación con Dios. "Hablé con él y le dije, 'señor aquí estoy y aquí me tienes, estoy en tus manos. No sé qué propósito tenga esto, lo que sé es que esto va a salir bien'. En ese momento sentí la paz que solo Dios te puede dar", relató muy emocionado a juzgar por su voz.

Fue tal la sensación de tranquilidad que sintió que se quedó profundamente dormido. Al despertar se dio cuenta que, por desgracia, no era una pesadilla. Así llegaría la segunda conversación, en este caso con el jefe de los secuestradores, a quien dejó claro que su situación económica y la de su familia no era precisamente de ricos.

El resto de la historia, la reacción de sus opresores, la negociación de su entrega y posterior liberación es algo que tienen que escuchar en su post porque no tiene desperdicio. Lo que ocurrió al final le enseñó una de las grandes lecciones de su vida: nunca, incluso en situaciones tan horrendas, hay que perder la fe en el ser humano.

Una vivencia que Héctor ha querido compartir con su público en este podcast para hacer honor al título del mismo. Y es que, a pesar de esta dolorosa experiencia y todo lo que conllevó, siempre hay 'algo bueno que decir'.

"Les perdoné", explicó sobre recuperación a nivel sicológica. "No los juzgo, lo único que hoy deseo es perdonarlos porque deseo liberarlos, dejarlos ir y que no marquen el resto de mi vida", contó de su proceso de recuperación. Gracias compañero por abrir así tu corazón.