Flavio César, protagonista de novelas como Agujetas de color de rosa, dejó para siempre la actuación hace más de 20 años para dedicarse de lleno a la religión. ¿Qué lo hizo renunciar a la fama?
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Flavio César
Credit: Youtube

Luego de convertirse en una de las estrellas juveniles más aclamadas por el público consumidor de telenovelas de los años noventa, Flavio César dejó para siempre la actuación para dedicarse de a lleno a la religión.

¿Qué lo hizo renunciar a la fama? ¿Estaba feliz con la vida que tenía? ¿Cuándo se dio cuenta de que su camino era otro? Luego de más de 20 años ausente de las cámaras, el exactor ha contado por qué su vida cambió de una manera tan radical.

Fue en una charla a través de redes sociales con Tony Hánna, especialista en bienes raíces, que el mexicano contó que no era feliz con la vida que tenía, llena de éxitos profesionales pero acompañado de una profunda soledad.

Según dijo, con la fama "pierdes un poco tu privacidad y vives demasiado para llenar las expectativas de muchas personas que de alguna manera es que tú te vuelves como una especie de producto, eres una máquina".

"Tenía una vida de mucho éxito, pero también de mucha soledad, sin la familia, y siempre buscando el alimento del aplauso para tratar de llenar un vacío que hay aquí en el corazón, vivía constantemente con ese afán de estar compitiendo con otros artistas", sostuvo.

Además, Flavio contó que el camino de la actuación no fue algo que él eligió, sino que más bien era un deseo de su padre.

"Hablándote a corazón abierto, el deseo de salir en la tele y de ser artista y de todo eso, no era algo que yo quería, era más el anhelo de mi papá […] Él quería ser artista de la televisión mexicana, nunca lo pudo ser, nunca se le dieron las oportunidades. Cuando se dio cuenta que yo cantaba, pues empezó a impulsar mi carrera", dijo.

Flavio César
Credit: Facebook/Flavio César

El protagonista de novelas como Agujetas de color de rosa (1994) y Confidente de secundaria dejó el mundo de la actuación en 1998 para dedicarse a predicar la palabra de Dios. Todo sucedió luego de que despidiera a su asistente personal y otra persona ocupara su puesto.

"Llega a mi oficina una persona con una biblia con su corbatita […] En aquel entonces sinceramente los cristianos nunca me cayeron bien, en aquel entonces no los podía ver, pero ni en pintura", contó.

"Él nunca me compartió de Jesucristo, él vivía de una manera, que no decía malas palabras […] Una de las cosas que a mí me llamaba la atención de él era la paz que tenía, eso era lo que a mí me causaba conflicto […] O sea no tiene un carro del año como el que yo tengo, no tiene un departamento, no tiene la fama, yo decía cómo puede ser que el se vea más feliz que yo, más pleno", sostuvo.

Flavio César
Credit: Youtube

"Todo el tiempo cargaba con su biblia chiquita café a todos lados, a mí me daba coraje que él tuviera más paz que yo, tenía tanto coraje que yo lo trataba mal, yo decía tengo que romperle la paz", dijo.

"Yo encontré una esperanza de vida en el testimonio de Víctor (su asistente). Yo pensaba que lo tenía todo, era una falsedad porque siempre vivía vacío, enojado, siempre exigiendo, siempre compitiendo. Pero cuando vi su estilo de vida, su tranquilidad y su paz dije tengo que leer ese libro porque él no se despegaba", aseguró.

Hoy Flavio es pastor de la iglesia cristiana Oak Hills en San Antonio, TX, y es padre de tres hijos: Caleb, Abril y Elian.

"No todo el dinero, ni tener el cuerpo más marcado, porque yo salía en las revistas siempre enseñando el estómago de lavadero y todas las novelas que hice, por más éxito que tuve no había plenitud en mi corazón", afirmó.

Aunque considera que el mundo de la actuación no tiene por qué estar divorciado del religioso, prefiere hacer cosas que no lo glorifiquen a él.

"Ahorita las cosas que hago no son para glorificarme a mí, si no para la gloria de Dios, le canto a Dios, a través de la Biblia comparto un mensaje de esperanza y de amor que tanto la gente necesita el día de hoy", dijo.

"Creo que todo tiene que ver con la motivación por la cual haces las cosas […] La vanagloria de la vida, los deseos de la carne, todo eso no proviene de Dios y en el medio artístico, pues, si se alimenta mucho esa parte carnal donde ya con éxito tienes que tener cuidado", indicó.