La actriz ha concedido su entrevista más sincera y dolorosa donde desvela sentimientos que nunca antes se había atrevido a admitir.

Por Teresa Aranguez
Diciembre 22, 2019
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El 2019 no ha terminado precisamente con buen pie para Fabiola Campomanes. La actriz se veía envuelta en un escándalo en su relación con su ya exnovio Jonathan Islas, quien le acusaba de haberle golpeado la boca. Ella salió en defensa propia en un video en redes sociales y a partir de ahí su vida ha dado un giro.

En una sincera entrevista con el programa Con Permiso, Fabiola se ha abierto en canal y ha contado con detalle que sí ha sido víctima del maltrato, sobre todo sicológico, que asegura puede ser mucho peor que el físico.

“Somos hijos de un patriarcado con un machismo que vivimos donde hemos normalizado muchas conductas violentas y el hecho de que una mujer no esté golpeada no significa que no haya habido violencia”, ha explicado.

Para la artista lo más difícil de todo ha sido reconocer que ella ha sido víctima de esa violencia de la que en muchas ocasiones, por amor, por cultura o por no saber, uno se niega a ver aunque exista.

“La violencia no se da de un día para el otro, la violencia tiene sus focos y muchas veces no los ves o no los quieres ver cuando estás enamorado, estás en un estado medio de apendejados y justificas”, prosigue seria.

En medio de este proceso de entender y sanarse también ha aceptado que no quiere poner toda la responsabilidad en el otro porque en realidad todos somos un poquito responsables. “No lo quiero culpar a él ni a mi, en una relación las cosas van avanzando por parte de ambos, no soy de esas personas que pone el dedo ni juzga”, reflexiona la actriz.

Pero tampoco niega que lo que hizo Jonathan no le pareció la forma correcta de abordar todo lo que pasó. “Sí creo que él quiso salir y quiso hacer todo esto, no lo entiendo pero ya no me interesa entender el porqué lo hizo, alguien que hace una cosa así es para afectar tu carrera, tu vida, tu imagen, es asunto de él”, dice cerrando este capítulo.

Recuperar su fuerza, su autoestima y poder ayudar a otras mujeres con su testimonio es ahora su mayor objetivo. Y para hacerlo pide que nos alejemos del sentimiento de vergüenza que nos impide dar este paso. “La vergüenza puede acabar con un ser humano”, concluye.