La mala relación entre Victoria Ruffo y Eugenio Derbez tras su separación, ocasionó que el actor no pudiera convivir con el hijo de ambos y relata detallas de lo que vivió.

Por Carolina Amézquita Pino
Octubre 14, 2020
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Es bien sabido que la relación sentimental que mantuvieron Victoria Ruffo y Eugenio Derbez concluyó en tan malos términos, que a la fecha no tienen el menor trato. Ante ello, la actriz evitaba que el comediante tuvieran algún tipo de contacto con José Eduardo, hijo de ambos. Ahora, el productor de la película No se aceptan devoluciones habla por primera vez de esta situación.

Eugenio Derbez
| Credit: David Becker/Getty Images

“No hay nada más doloroso que lo que yo viví con José Eduardo [mi hijo]”, reveló Derbez en entrevista con Luz María Doria. “Para mí fue un dolor tremendo, tremendo, el que durante tantos años no me dejaran ver a José Eduardo. Porque ni siquiera tenía acceso, me quitaron la patria potestad, que nada más se la quitan a los narcotraficantes, criminales; a delincuentes”.

El actor explicó que la madre de su hijo tomó medidas extremas para evitar que pudieran reunirse. Ante ello, él tuvo que disfrazarse para poder acercarse al entonces niño de entre seis y ocho años.

“No me podía ni acercar a la casa de José Eduardo, tenía ganas de decirle ‘hijo no soy yo’. Porque un buen día desaparecí de la vida de José Eduardo y el niño no volvió a saber de mí. Cambiaron el teléfono, cambiaron todo. Intenté meterme a su casa varias veces”, relató. “Una vez llegué hasta el elevador disfrazado. Y cuando estaba a punto de meterme al elevador, me regresaron”.

Credit: JC Olivera/Getty Images

El protagonista del programa de televisión La familia peluche confiesa que quería explicarle la situación a su hijo, pero en aquel momento “estaba muy chiquito” para comprender lo que sucedía.

Victoria Ruffo, protagonista de Cita a ciegas.

“Quería decirle ‘hijo aquí estoy; no soy yo’”, agregó. “No sé que historia le habrán contado. Hasta la fecha no lo sé bien”.

Eugenio Derbez asegura que le duele mucho escuchar historias de padres y madres, sobre todo compañeros del ambiente artístico, que impiden a la otra parte ver a sus hijos porque “es el peor daño que le pueden hacer al niño”.