El esposo de la bella co-presentadora de Un Nuevo Día, compartió qué fue lo que ayudó a que su amor prosperase y no acabara en ruptura.

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El amor no tiene edad y todo lo puede. Dos hechos que describen a la perfección la preciosa historia de Rashel Díaz y su esposo Carlos García. Verles juntos es una caricia al corazón, se adoran y no se cansan de contarlo, mostrarlo y compartirlo con el mundo.

Su más reciente publicación en Facebook demuestra que su relación ha sido como debe ser, un camino de superación, intentos y, sobre todo, de una voluntad y deseo absolutos de estar juntos y salir adelante.

El esposo de la co-conductora de Un Nuevo Día contaba en este encuentro virtual de ambos la clave que más le ayudó a entender y superar los retos que cualquier pareja presenta.

“Les vamos a hablar de un libro que yo creo cambió nuestras vidas y nuestra relación”, arranca sincera y siempre sonriente Rashel. Una afirmación que su marido apoyó de inmediato y de la que nos dio más detalles en un relato lleno de emoción, respeto y superación.

“Todo el mundo tiene en el amor un lenguaje diferente, pero si no lo sabes ¿cómo te vas a comunicar con esa persona?”, planteaba Carlos. Algo parecido les pasó a ellos. El esposo de la conductora todavía recuerda cuando eran novios y volvía a casa todo triste al no saber qué había hecho mal para que Rashel estuviera molesta por algo.

“Ella me decía, ‘tú no me amas, tú no me estás mostrando amor’ y yo me volvía loco. Ya yo estaba perdiendo la cabeza”, dice de aquellos comienzos con su amada, que a su vez recordó esa anécdota con risas cómplices.

En realidad no es que Carlos no se lo mostrase, simplemente hablaba un idioma diferente. Leer el libro Los cinco lenguajes del amor ayudó a ambos a entender todo mucho mejor, a hacer bien los deberes y sacar la hermosísima relación que tienen adelante.

Hoy no solo lo celebran sino que lo quieren compartir con sus seguidores. Antes de tirar la toalla o romper la relación, hay muchos recursos, como esta lectura, que nos pueden salvar de un triste desenlace. ¡Gracias queridos Rachel y Carlos!