Enrique Iglesias habló sobre la fiesta más loca a la que ha asistido en su vida y sobre cómo todo cambió cuando se convirtió en padre.
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Enrique Iglesias
Credit: Mezcalent.com

¿Te imaginas asistir a una fiesta en un país y terminar la parranda en otro país? Pues algo así le sucedió a Enrique Iglesias, quien habló sobre la fiesta más loca a la que ha asistido en su vida.

Durante una entrevista en el programa español El Hormiguero para promocionar su último disco Final, el cantante habló de una fiesta a la que asistió en la mansión de Playboy.

"Lo más fuerte que he visto en una fiesta... No sé si lo puedo decir aquí, pero hay una fiesta en particular que recuerdo que fue en la mansión de Playboy, donde estaba con mis amigos, había un jacuzzi enorme y ahí mejor me callo", dijo.

Enrique Iglesias
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"Estaba en Portugal y me desperté en Bulgaria. Estaba tan ido que me acuerdo que me metieron en el avión, llegué a Bulgaria, dormí poquito y después para el escenario. Pero solo me sucedió una vez", aseguró.

Sin embargo, la vida del intérprete de "Lloro por ti" cambió desde que se convirtió en padre, ya que sus hijos son su prioridad y su mayor fuente de alegría.

"Cuando los veo me ponen de buen humor, aunque tengan un mal día y estén chillando y se estén peleando, me lo paso genial con ellos. Los últimos 3 años y medio de mi vida han sido extraordinarios, me la he pasado genial" contó.

"Ser padre es algo que nunca me imaginé cómo iba a hacer, pero me siento muy afortunado y soy feliz cuando estoy con ellos y si no estoy arriba del escenario, definitivamente necesito estar en casa con ellos. Masha, María, que tiene un año y medio, y que nació justo antes del Covid, ese año fue estar con ella constantemente, verla crecer y ver cómo se van desarrollando y es increíble cómo se pasa el tiempo", agregó.

Durante la entrevista, el cantante también habló de lo que significó para él la muerte de su querida abuela Beatriz Arrastia, quien falleció el pasado agosto a los 98 años.

"Fue un momento muy triste, pero gracias a Dios pude llegar a tiempo para despedirme, decirle que le quiero muchísimo y que siempre va a ser nuestro ángel de la guarda, y estuve ahí con [mi hermana] Tamara y con mi madre [Isabel Preysler]", señaló. "Fue un momento para mí supermotivo, yo que no suelo llorar, lloré muchísimo, pero a la vez me alegré de poder estar ahí con mi abuela, con mi madre, con Tamara y con mi familia".