El mismo día en el que la longeva soberana comenzó sus vacaciones de Navidad, su esposo el príncipe Felipe de 93 años fue ingresado por una misteriosa dolencia no aclarada en el comunicado oficial de Buckingham.

Por Nuria Domenech
Diciembre 21, 2019
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Faltan sólo cuatro días para Navidad y la reina Isabel emprendió ayer el viaje en tren a su residencia de Sandringham para pasar allí estas entrañables fechas, en el condado de Norfolk.

Las simpáticas imágenes de la soberana, ataviada de rosa y con un pañuelo en la cabeza, dieron la vuelta al mundo.

Una noticia vino a empañar este día especial que da paso a sus vacaciones navideñas: su esposo, el príncipe Felipe, era ingresado en el hospital a sus 98 años.

Ante la alarma general entre los medios de comunicación al conocerse el hecho, el palacio de Buckingham emitió un comunicado en el que aseguraba que el ingreso del príncipe en un hospital de Londres no fue por un motivo grave.

“El duque de Edimburgo viajó desde Norfolk al Hospital Rey Eduardo VII de Londres para estar unos días en observación y tratamiento en relación con una afección preexistente. El ingreso es una medida de precaución por consejo del doctor personal de Su Alteza Real”, aseguró un portavoz de la reina Isabel.

Aunque no se sabe la causa exacta del malestar del príncipe, sí sabemos que entró al hospital por su propio pie y que la reina, de momento, no cambió en nada sus planes, algo que indica que verdaderamente puede tratarse de una dolencia leve.

El día anterior el esposo de Isabel II se encontraba en su residencia de la campiña inglesa, donde pasa la mayor parte de su tiempo desde que en agosto de 2017 se retirara de la vida pública.

Felipe de Mountbatten, duque de Edimburgo, conde de Merioneth y barón de Greenwich, es el consorte más longevo en la historia de la monarquía británica. Continuaremos pendientes del estado de su salud.