El panameño dice que fue rescatado de una adicción a los aplausos.

By Carolina Trejos
August 22, 2018 06:09 PM

Que levante la mano el que no bailó al estilo de El General.

El intérprete de “El meneíto”, “Muévelo muévelo” y “Rica y apretadita”, que se convirtió una sensación en el mundo entero con su reggae en español en la década de los años 90, es ahora un predicador de la palabra de Dios.

Edgardo Franco, como es su nombre de pila, dice que en aquella época fueron las “malas compañías” quienes lo “halaron como un anzuelo”. Pero a pesar de que la música urbana —que hoy en día se ha popularizado de gran manera— lo haya llevado a ganar seis Premios Billboard, 32 discos de oro, entre otros reconocimientos, el panameño dice fue rescatado de una adicción.

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En su última entrevista, un video para el canal de los Testigos de Jehová el artista recordó sus momentos en el escenario como un dios para su vida puesto que la letra de las canciones, las cámaras, las luces, la fama, la vida de excesos, “la adicción a los aplausos” y el glamour de ser una estrella, y a las cosas “de satanás” se volvieron prioridad.

Ahora, como parte de la organización Testigos de Johová, Franco recupera el tiempo que se arrepiente haber perdido por haberse dejado llevar por el camino hacia la fama.

“El camino para volver a la verdad fue algo difícil. Cada vez que me iba a retirar, que dije ‘hasta aquí llegué' siempre había un contrato más grande. Tuve que tomar decisiones drásticas, pero la última dije ‘no importa quién me ofrezca', tengo que volver a Jehová porque tengo que cumplir con mi voto que le hice a Él cuando estaba jovencito, de dedicar mi vida a Él”.

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