DIGITAL COVER: ¡Santo remedio! Doctor Juan en familia

El cardiólogo puertorriqueño Juan Rivera abrió las puertas de su casa en Miami, donde posó en exclusiva con su esposa y tres hijos y compartió detalles íntimos sobre su vida familiar
Por Carole Joseph
Octubre 15, 2020

Cada vez que el doctor Juan Rivera siente alguna molestia, no recurre ni a libros de medicina ni a sus camaradas galenos, pues el santo remedio lo tiene en casa. “Mi esposa Ana Raquel es mi confidente; si me siento mal recurro a ella”, confiesa Rivera de su pareja por dieciocho años. “Soy bien hipocondríaco, por ejemplo, [y] le digo: ‘Ay, Ana, me duele mucho la cabeza. ¿Qué crees que tengo?’. Ella me mira como [diciendo] estás loco, yo no soy médico, pero eventualmente me dice: 'Tal vez estés deshidratado', y pues yo tomo agua. Confío bastante en ella”, confiesa antes de soltar tremenda carcajada. “Ana me decía que cuando estudiaba medicina yo pasé por todas esas enfermedades que leía”.

Es junto a su doctora de cabecera y sus tres hijos —Juan Antonio, Ana Sofía y Nina— que el doctor concierge que atiende a pacientes VIP a cualquier hora del día posó en exclusiva en su hogar en Miami, desde donde también compartió cómo es su día a día cuando se quita la bata blanca y se convierte en papá y esposo. “Creo que ustedes lo ven serio por ser un doctor, pero Juan no es serio. Es muy gracioso y le gusta relajarse haciendo chistes”, afirma Ana Raquel (abajo con, de izq. a der., su esposo, Juan Antonio, Ana Sofía y Nina). “[A nosotros] nos gusta estar con los niños, jugar Monopolio, ver deportes, cenar juntos, irnos de vacaciones”.

Credit: Andres Beligoy/@beligoyproductions para People en Español

El trabajo, por supuesto, también se hace en familia. “Ana Raquel estudió negocios y me ayuda con la parte administrativa de la clínica”, cuenta Rivera, quien este año lanzó su línea de suplementos y productos naturales Santo remedio y su nuevo libro Santo remedio para mujeres (Penguin Random House). “Ana Sofía es la mayor, mi hija adoptiva [que es hija de mi esposa. Maneja] mis redes y a la misma vez es mi directora de marketing. Tiene un instinto increíble para proteger mi marca”.

Si se habla de protección, Rivera es todo un experto. Para no descuidar a los suyos, sus pacientes y su empresa, el puertorriqueño que inició su carrera en televisión en Al rojo vivo (Telemundo) en el 2010 y se unió a Univision en el 2012 se despierta a las 5:30 a.m. y su día termina a medianoche. “Cinco veces por semana voy al gimnasio, es una de las citas más importantes para mí”, cuenta Rivera, a quien muchos han llamado el doctor Anthony Fauci latino por dar diariamente sus reportes sobre la pandemia de coronavirus en Despierta América y Primer impacto y a través de sus redes sociales. “El medicamento que más necesitamos en este momento no es una vacuna, es [mejor] comportamiento humano”.

De la solución para evitar los contagios de la COVID-19, de su vida en familia y de su salto a la fama, el Dr. Juan nos habla en exclusiva.

¿Cómo es un día normal en la vida del Dr. Juan?

Me levanto tipo 5:30 de la mañana, me doy un baño y me visto para empezar la rutina de trabajo. Generalmente desayuno en mi casa. Mientras estoy desayunando ya estoy empapándome de todas las noticias que tienen que ver de salud que son relevantes en ese día. Tengo una estrategia en donde tengo las fuentes en mi teléfono y voy una fuente en una, viendo todas las noticias que están ocurriendo en [materia] de salud porque me va a tocar discutirlas ya sea en Univision, en alguna entrevista en la radio o en redes sociales.

Luego de eso hago Despierta América; hay veces que tengo que hacer Despierta... y radio. Mientras desayuno siempre estoy con mi esposa a solas por veinte minutos porque después los niños se levantan y empieza la rutina de ellos.

De Despierta... corro a mi oficina y en medio [de mis] pacientes [hago] llamadas de Santo remedio y en la tarde me toca ir a Primer impacto [y] Noticiero Univision. En el proceso del día hago videos para redes sociales. Obviamente los últimos meses han sido muy fuertes por temas de coronavirus.

A las 7 p.m. llego a mi casa para cenar y usualmente trabajo en la computadora. Hago llamadas y me voy a la cama entre las 11 y 12 de la noche y al otro día ya estoy levantado a las 5:30 a.m.

Credit: Andres Beligoy/@beligoyproductions para People en Español

Igual, te das tiempo para estar en forma…

Cinco veces por semana voy al gimnasio, es una de las citas más importantes para mí. A veces lo hago en mi casa. No voy a un gimnasio público, en casa tengo un gimnasio. Hago ejercicio en casa una hora y media y para mí eso es donde me desconecto. No recibo llamadas durante esa hora y media. Escucho música y hago ejercicio para liberar mi mente y a la misma vez me funciona para mi salud.  Y lo tomo tan en serio como una reunión que yo tenga contigo.

¿Cómo te haces famoso?

La historia es bien interesante. Yo no sabía que podía o quería hacer televisión, pero cuando estaba en Johns Hopkins University Cardiologist Center —yo quería hacer cardiología preventiva— tenía una pasión increíble por prevenir enfermedades. Estudio salud pública y me doy cuenta que la definición de salud pública es ayudar a comunidades. Entonces empiezo a hacer un blog que se llamaba Corazón hispano y escribí todos los días sobre salud. Dos congresistas, Nydia Velásquez e Hilda Solís, no sé cómo dieron conmigo y me invitaron cuando yo estaba en Baltimore a participar en el Congresional Hispanic Caucus para dar sesiones de salud.

Ahí, haciendo entrevistas [para estaciones de televisión] locales, me doy cuenta de que había un futuro y una necesidad. Pero yo estaba en Baltimore, era muy difícil [hacer carrera] ahí porque no hay tantos hispanos.

Me muevo a Miami y [un día] estoy en mi práctica —yo era empleado en una práctica de cardiología—  y mira cómo son las cosas de la vida. Empiezo a ver a una señora y le empiezo a hablar de la pandemia de H1N1 que había ocurrido en ese momento y yo le estaba describiendo a la señora qué era lo que se decía en la prensa y qué era lo que estaba mal. La señora, me dice: 'Oye, ¿le puedes contar esa historia a mi esposo?', lo cual a mí me pareció rarísimo [pero le] dije: 'Bueno, se la cuento'.

Entra el esposo, le conté la historia y me dice: ‘¿A ti te molestaría ir a la televisión y hablar de eso?’. Le dije que no [me molestaría]. Da la casualidad que ese señor era Don Browne, [en ese momento el] presidente de Telemundo y su esposa era María Browne. Me [pusieron] en Telemundo a hablar de la pandemia H1N1 en el programa Al rojo vivo.

Y María Celeste [Arrarás] me dice: ‘Oye, ¿por qué no vienes el martes que viene?’.  Y eso se convirtió en algo de todos los martes. Me convierto en el asesor médico de Telemundo del 2010 al 2012 y ahí brinco a Univision, y el resto es historia.

He usado estas plataformas para llevar el mensaje de salud y prevención para la comunidad hispana.

Credit: Andres Beligoy/@beligoyproductions para People en Español

Háblame de tus hijos: Ana Sofía, Juan Antonio y Nina...

Mi familia es maravillosa. Ana Sofía es la mayor, mi hija adoptiva. Estudió mercadeo digital. Cuando sale de la universidad empieza a trabajar en una agencia, pero le dije que eso no era para ella. No estaba aprendiendo nada y le dije: 'Vamos a hacer algo. Quiero que trabajes en mis redes sociales, vamos a monetizar las redes sociales y vamos a ser socios en mi negocio'. Mi propósito era incentivarla y que ella se incentivara y que fuera una entrepreneur. Ella llevó mis cuentas de Facebook de 300,000 personas a dos millones [de seguidores con una] monetización excelente. Tiene un instinto increíble para proteger mi marca.

Luego viene Santo remedio, mi marca de productos, y hablo con mi socio y le dije que pensaba que [Ana] Sofía tenía que ser la directora de marketing. Es un rol con muchísima responsabilidad y ella, a los 26 años, está creciendo de manera significativa. Sigue manejándome mis redes y a la misma vez es mi directora de marketing.

Todo lo que tenga que [ver] de mi marca tiene que pasar por ella. Si no, yo no lo hago.

Juan Antonio tiene 16 años, sacó sus genes privilegiados por parte de su madre y mide seis pies. Su abuelo materno medía como 6'4" y le digo que sacó los mejores genes porque yo me quedé bajito. Juan es distinto a mí: es muy inteligente, un tipo bien calmado, estratega; nada lo sobresalta, nada le da ansiedad, por lo cual creo que tiene un futuro muy bueno en el ámbito de negocios.

Es un muy buen hijo y tiene una pasión fuera de este mundo por el fútbol. Juega en el equipo de su escuela y en el equipo del club. Tiene muy buenas oportunidades de jugar en universidades bastante prominentes. Él está ahora en junior year [en la secundaria].

El temple de él es más como el de la mamá. Nada es muy dramático para él. Juan Antonio es más pragmático.

Nina se parece más a mí, ella cumple 14 años. Es la que tiene más control sobre mí porque es la niña más pequeña. Es extremadamente sociable, lo cual es más difícil controlarla en la pandemia. Es la que puede manipularme. Es muy buena estudiante.

Yo no les digo a mis hijos qué estudiar ni nada por el estilo, pero si hay alguien que pudiera estudiar medicina —Juan Antonio sé que no lo va a hacer— Nina pudiese que todavía sí. Ella dice que no, pero yo veo muchas características de mí en ella. No se los digo [qué estudiar] porque a veces les dices algo a los niños y ellos dicen lo contrario. Nina muestra su corazón más.

Ana Raquel ha sido tu compañera de viaje durante casi 20 años...

Ana Raquel es mi partner in crime. Todo lo que hacemos, lo hacemos juntos. Ella estudió negocios y me ayuda con la parte administrativa de la clínica, pero también está ocupada con los niños. Tenemos una relación muy unida, creemos que parte del éxito del matrimonio es hacer todo juntos. Hay parejas que piensan que el éxito es darse su espacio, nosotros somos lo opuesto. Todo lo hacemos juntos.

No recuerdo ningún período en mi vida en donde hayamos estado mucho tiempo sin estar juntos. Tal vez cuando grabé el programa Medicina desconocida que tuve que viajar por diversas partes de Latinoamérica por ocho semanas y Ana se encontró conmigo en Guatemala, en México. No podemos estar mucho tiempo separados.

Ana es mucho más práctica y realista que yo. Yo soy el que hace planes, soy el soñador y ella me pone las pautas de la realidad. Es una gran madre, me ha apoyado significativamente desde la escuela de medicina. Para ella estar en este matrimonio [significa] compartir mi visión de vida. Si no, imagínate, todo el tiempo que paso trabajando.

La relación de nosotros es extremadamente fuerte porque entendemos que somos la prioridad. Obviamente salimos de viaje solos; no todos los viajes son con los niños. Nos queda muy claro que la prioridad somos nosotros dentro del contexto de la familia. Si nosotros estamos contentos y felices, lo otro va a fluir. Los niños ven eso, ven la felicidad y crecen dentro de ese contexto cómodo de crecer dentro de una relación real y genuina.

Decías que Ana Raquel es como tu médico.

Mi esposa Ana Raquel es mi confidente más cercano. Si me siento mal o me siento cansado, recurro a ella. Tiendo a ser un poco hipocondríaco y confío en su criterio. A veces soy bien hipocondríaco, por ejemplo, [y] le digo: 'Ay, Ana, me duele mucho la cabeza. ¿Qué crees que tengo?'. Y ella me mira como [diciendo] estás loco, yo no soy médico, pero eventualmente me dice: 'Tal vez estés deshidratado', y pues yo tomo agua, lo hago. Confío bastante en ella.

Ana me decía que cuando estudiaba medicina yo pasé por todas esas enfermedades que leía.

Credit: Andres Beligoy/@beligoyproductions para People en Español

¿Qué disfrutan hacer los cinco cuando están en casa?

Lo más que disfrutamos es estar con los hijos en la piscina, hacer barbecue, muchas veces ellos traen amigos los viernes en la tarde. Ana Sofía a veces viene con el novio, la mejor amiga. A veces jugamos Monopolio, nos encanta. Esto no se puede dar tan frecuentemente como nos gustaría porque los fines de semana Juan Antonio tiene juego o Nina tiene juego de voleibol, entonces estamos tras los niños en sus deportes.

Dentro de esta pandemia ¿qué es lo más fuerte que te ha tocado ver como doctor?

Dentro de esta pandemia, la parte médica y de salud pública a mí no me sorprende. El que conoce un poco de historia conoce lo que pasó en 1918 con la pandemia de la influenza; estas pandemias son bastante predecibles y lo que hay que hacer también es bastante predecible. -Rivera ha compartido con People en español las medidas de prevención durante esta época: lavarse las manos, usar mascarilla, preparar alimentos en casa, desinfectar tu zona de trabajo-

El medicamento que más necesitamos en este momento no es una vacuna, es [mejor] comportamiento humano. Hemos sido incapaces de hacerlo en este país a nivel global, y esa es la frustración que he sentido durante la pandemia porque lo otro se espera.

¿Se espera una segunda ola en el mundo, incluyendo Estados Unidos?

Todos los parámetros para una segunda ola fuerte están ahí. Espero que no suceda, pero tenemos 50,000 casos de base diario en este país y eso no es una buena base antes de una posible segunda ola.