Por The Editors Of Sports Illustrated
Diciembre 05, 2017
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Treinta años atrás, el entonces director editorial de Sports Illustrated, Mark Mulvoy nombró a ocho atletas para el título colectivo de deportista del año de la franquicia. Algunos de ellos eran medianamente conocidos, incluso hasta un poco famosos; otros pueden haber sido reconocidos por el fan más casual. Pero todos estos “atletas comprometidos”, como se llamó al paquete, eran nombres familiares para algunos de los más necesitados y vulnerables de entre nosotros. “El título de deportista del año debe siempre trascender la simple práctica del deporte”, explicó Mulvoy. “Eso es sagrado para mí. 1987 fue un año particular. No hubo realmente un jugador que sobresaliera, así que pensamos ‘hagamos algo sobre todos estos atletas que están haciendo cosas significativas, haciendo que el mundo sea mejor' “.

Mulvoy es indudablemente el fan más ardiente y conectado de los nueve directores editoriales que ha tendido Sports Illustrated en sus sesenta y cuatro años de historia. Pero al tratarse del premio insigne de la franquicia, los sacrificios fuera del terreno de juego y la caridad importaban tanto como las tomas de los mayores logros y los trofeos de los campeonatos, y a veces incluso más. “Atletas comprometidos”, afirmó Mulvoy, “es en cierto modo el significado del galardón en primer lugar”.


Recordaremos el 2017 tanto por lo que los atletas trataron de lograr fuera del terreno de juego como por lo que lograron dentro de él. Y eso no fue un obstáculo fácil de remover. Se coronaron nuevos campeones, en particular los Astros de Houston, que finalizaron la segunda sequía más larga de la Serie Mundial al ganar por primera vez en la historia de la franquicia, mientras que antiguos campeones (los Patriots, los Warriors, los Lynx, los Penguins) consolidaron sus lugares en el panteón.

Aun en un año de sublimes desempeños individuales —Brady y KD, Deshaun y Fed, todos considerados para este premio— los atletas se expresaron con más fuerza con sus acciones y palabras fuera del terreno de juego. Entre las conversaciones tribales, blanco y negro, que polarizaron el país este año, los deportistas usaron sus plataformas para promover la búsqueda de la verdad en las áreas grises. No solo Colin Kaepernick, el ganador del tercer premio SI Muhammad Ali Legacy Award; sino también Maya Moore, la estrella del WNBA, quien ganó su campeonato número 21 a la vez que prestaba su voz y rostro al movimiento activista que recorrió los estadios y arenas de la nación a finales del verano y comienzos del otoño. Ellos también requerían —y recibieron— una seria consideración para ser nombrados deportista del año.


El propósito de esta edición es celebrar a una nueva generación de atletas comprometidos en todos los sentidos: comprometidos con los esfuerzos humanitarios, con la justicia social y política, con sus comunidades y con sus destrezas.

Lo cual nos lleva a los ganadores del título de deportista del año para el 2017, J.J. Watt y José Altuve. En la tercera semana de septiembre, menos de un mes después de que el huracán Harvey arrasara con Houston y sus áreas aledañas, Watt había recolectado más de $37 millones en ayuda humanitaria. La candidatura para SOTY del defensor de los Texans no se vio afectada por la terrible lesión que sufrió en una pierna en la quinta semana y que causó su salida de la temporada. El tres veces ganador del título de defensor del año —realmente el mejor defensor de su generación— pudo haber tenido la mejor temporada de su carrera o la peor. Su título de deportista del año ya estaba grabada. “Nada de lo que J.J. Watt haya logrado durante su carrera, o pueda lograr todavía, podrá compararse con lo que hizo por Houston”, afirmó el editor en jefe de MMQB, Peter King.

Altuve tuvo su propia contribución a la recuperación de Houston después de la tormenta. La jornada personal del segunda base de los Astros es inspiradora, la historia clásica de un atleta subestimado que superó las más prolongada de las desigualdades. Y este otoño, Altuve fue el entusiasta catalizador de una de las más poco comunes temporadas de la Serie Mundial de los últimos tiempos. Las competencias no salvan comunidades y debemos tener cuidado de asignarle demasiado peso a sus poderes de sanación. ¿Pero qué otro evento puede reunir a más de un millón de personas y crear una plataforma, no importa cuán efímera, para dejar a un lado las diferencias que nos llevan a tantos de nosotros a los deportes en primer lugar? “La ciudad de Houston me ha tratado muy bien”, dijo Altuve a Tom Verducci. “En ese momento sentí que les debía algo. Así que cuando estaban pasando por un mal momento yo quise darles algo a cambio”.

Las historias de estos dos atletas comprometidos representan dos sendas muy diferentes, pero que llevan al mismo destino: #HoustonStrong. Felicitaciones a J.J. Watt y a José Altuve, ganadores del título de deportista del año de Sports Illustrated para el 2017.

This article originally appeared on Si.com