La puertorriqueña no pudo contener las lágrimas al hablar de su infancia y la escasez que vivieron en su hogar donde lo que sí no faltó fue el amor.
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Por fin el sol sale para nuestra querida Dayanara Torres. Después de un año enfocada en su recuperación, en la que sigue ocupando todas sus fuerzas, la puertorriqueña anunció su regreso a la televisión, donde volveremos a disfrutarla como una de las conductoras de la gala de los Latin Grammy.

En el marco de actividades de este evento que se celebrará el próximo 14 de noviembre, Dayanara compartió durante una presentación especial episodios emotivos de su vida que le llevaron a las lágrimas. Entre ellos, su infancia en su natal Puerto Rico con una familia maravillosa pero muy humilde que no lo tuvieron nada fácil.

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“Vengo de un pequeño pueblo en Puerto Rico”, cuenta con una voz que empieza a resquebrajarse de la emoción. “Viví en una casa muy chiquita, los seis, pero siempre tuvimos amor, aunque nos faltó el lujo, nunca nos faltó el amor”, expresó ante los asistentes a quienes llegó al corazón y le aplaudieron de inmediato.

Ella es pura emoción y todo lo que hace está hecho desde el amor. Aunque tuvo que hacer muchos sacrificios profesionales dejando su carrera a un lado para criar a sus hijos cuando se divorció de Marc Anthony, siente que ha sido la mejor decisión de su vida. Su entrega en todos los aspectos le ha valido el reconocimiento de la Academia que la ha nombrado como una de las Damas Líderes del Entretenimiento 2019.

“Me tomé un respiro en mi carrera para criar a mis hijos. Justo hace dos años cuando ya se hicieron más mayores decidí embarcarme en la aventura de ¡Mira Quién Baila!, el show de baile, reconozco que me dio miedo pero lo hice y estoy tan orgullosa de ello, y no sólo porque gané, ¡que me encanta!”, dijo entre risas.

Fue justo durante su concurso que Dayanara fue diagnosticada con melanoma o cáncer de piel, del que se ha venido tratando desde entonces. Siempre positiva y con mucha fe, ha sido un ejemplo de lucha, de amor y de vida, sin rendirse jamás ante las adversidades. Este premio tan merecido representa una nueva etapa feliz y llena de retos que estamos deseando contar y aplaudir. ¡Enhorabuena compañera!