El modelo argentino que triunfa en el mundo, se atrevió por fin a contar su historia de superación después de que un cáncer pusiera un alto a su ego.

Por Nuria Domenech
Julio 11, 2020
Anuncio

Cristian Grassi, uno de los modelos latinos más reconocidos alrededor del mundo, se animó por fin a compartir este año una historia que tenía escondida: cómo superó un durísimo cáncer. "Me mató el ego, fue un tema tabú durante mucho tiempo. Pero ya aprendí y hoy quiero ayudar", confiesa.

Priscilla Miranda

El top model de ojos verdes y casi un metro noventa de estatura, ha protagonizado numerosas campañas para las marcas más prestigiosas del mundo, pero no todo fue un camino de rosas. La pérdida de su mamá, también víctima de cáncer, lo dejó roto poco después de cumplir veinte años.

Su incipiente carrera como modelo le rescató de la tristeza y de su mano recorrió el mundo por todas las capitales de la moda. Cuando estaba en el mejor momento de su carrera a los treinta años, fue diagnosticado con cáncer en la glándula de timo, el mismo que terminó casi una década antes con la vida de su querida mamá.

Priscilla Miranda

“Tenía una masa de diez centímetros detrás del esternón. Se me cayó el mundo, cerré mi vida y volví a Rosario”, dijo recordando que su mamá perdió la batalla solo cinco meses después de ser diagnosticada.

De vuelta en su Argentina natal, allí se sometió a ochos meses de tratamiento que incluyeron pesadas sesiones de quimioterapia y radioterapia.

“Fueron cuatro largos ciclos de quimioterapia, de lunes a viernes y durante cinco horas. Te mirás al espejo y no te reconocés, se te cae el pelo, perdés peso, estás pálido... Todo lo mismo que le había pasado a mi mamá. Fue angustioso. En ese tiempo lo único que hacía era estar en familia, visitar amigos e ir a respirar aire fresco al río”.

El modelo Cristian Grassi durante su tratamiento.
Cortesía CRISTIAN GRASSI

Por fin llegó el día en que los médicos le comunicaron que su tumor ya no suponía un riesgo para su vida. “Fue una sensación muy extraña, me sentí solo, no sabía qué hacer con mi vida ni qué rumbo tomar”.

Justo antes de caer enfermo, había pasado un tiempo en la India, donde aprendió yoga y ayurveda. El mundo holístico le cautivó: “Venía con muchos años de dolor y creo que hasta ahí no sané el duelo irresuelto de mi madre”.

"A fin de cuentas, es una cuestión de sentir más que de entender", escribió bajo su pose de yoga. Precisamente fue ese mundo el que le ayudó a recuperarse física y mentalmente tras su enfermedad.

Hoy continúa triunfando en su carrera después de aquel paréntesis que tenía tan callado: “Durante muchos años oculté esta historia por vergüenza o no sentía que ira importante darla a la conocer. Ahora pienso que puede servir para inspirar a otros”.

Fuerte y lleno de salud a sus 37 años, el modelo de marcas como Armani, Garnier o Just For Men, reconoce desde su hogar en la ciudad de Los Ángeles, California, que aquella difícil experiencia fue su gran maestra para su crecimiento espiritual. ¡Felicidades!