La joven actriz mexicana de 24 años, que da vida a una de las cuatro protagonistas de Papá a toda madre, está dispuesta a romper con los estereotipos tan marcados que hay en la televisión.

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Tiene apenas 24 años, pero por su talento y preparación pareciera que llevara toda la vida en esto. En realidad sí. Hermana de la reconocida productora mexicana Giselle González, Michelle González dio sus primeros pasos en el mundo de la actuación cuando tenía tan solo 5 años. Fue en la telenovela infantil Gotita de amor (1998). “Desde chiquita supe que quería dedicarme a esto”, reconoce la joven actriz mexicana a People en Español.

“Recuerdo que mi mamá pasaba por mí a la escuela y en el carro comía y me cambiaba y tenía que hacer mis tareas. La verdad no lo recuerdo como un proceso difícil ni mucho menos porque siempre me apasionó. Mi mama me cuenta que muchas veces escuchaba que yo estaba llorando y entraba al cuarto a ver qué pasaba y yo le decía ‘ay mamá, ya interrumpiste mi escena. ¿Qué no ves que estoy actuando”, rememora la intérprete.

Desde que hace casi dos años regresó a México, tras un tiempo estudiando en Los Ángeles, González no ha dejado de trabajar. “Realmente mi carrera comenzó a despuntar cuando regresé de Los Ángeles”, asegura.

“El parteaguas para mí fue el teatro. Escribí, produje y actúe 2 obras que monté en teatro en corto, al lado de maravillosos actores. Después de eso vino Señora Acero 3, La Coyote con Telemundo y enseguida La Candidata, con la cual siento que despunté y me di a conocer”, cuenta.

Ahora la actriz enfrenta el reto más importante de su carrera al interpretar a una de las cuatro protagonistas de Papá a toda madre, la nueva comedia romántica de Televisa en la que comparte créditos con Maite Perroni, Sebastián Rulli y Juan Carlos Barreto.

“Es una historia hermosa, que retoma los valores familiares, que nos hace pensar en la doble moral que existe en todo el mundo. Nos hace ver las cosas desde una perspectiva diferente en cuanto al “rol del papá” . Mi personaje, Flor Ivonne, es una mujer que sigue sus convicciones y escucha a su instinto, no actúa por las reglas establecidas por la sociedad, no le importa lo que los otros piensen, ella vive la vida haciendo lo que la hace feliz y lo que siente que es mejor para ella, pero desde un lugar maduro, no irresponsable”, avanza sobre su participación en esta historia.

¿Qué tan difícil ha sido para ti llegar a este momento concreto de tu carrera?

Dicen que toma años llegar al año que cambiará tu vida y lo estoy viviendo en carne propia. Ha sido difícil, especialmente por los estereotipos tan marcados que hay en la televisión, pero quiero ser una de las actrices que rompa con eso. Ni mi cuerpo, ni mi cara, ni mi color de piel, ojos o pelo me definen, no me hacen mejor o peor actriz. Mi trabajo y mi talento sí. Admiro a actrices como Kate del castillo o Maya Zapata que han sabido llevar su carrera y han sido una de las guerreras en romper esas barreras. Una mujer morena, con rasgos mexicanos puede ser una prota, puede ser una doctora, abogada, una primera dama, no solo la pobre o la sirvienta.

Apenas tienes 24, ¿hasta donde te gustaría llegar?

Mi meta es Hollywood. Ya viví la experiencia y hay muchas oportunidades para los latinos. Sé que tengo un buen perfil para allá, pero creo que era importante regresar a mi país, hacer aquí mis pininos. Darme a conocer aquí, ganarme a mí propia gente, hacerme de un nombre y después poco a poco empezar a dar el salto allá.

¿El hecho de ser hermana de una productora tan reconocida como Giselle González, creadora de éxitos como Yo no creo en los hombres y La candidata, ¿crees que te ha podido ayudar o perjudicar?

Me siento muy orgullosa de mi hermana y de ser su hermana, pero yo no soy la hermana de Giselle, yo soy Michelle Gonzalez, nada más. Y por eso estoy trabajando mucho para ganarme mi propio nombre y mi propio lugar y creo que voy por buen camino. Soy muy afortunada de tener un gran ejemplo de ser humano como hermana. Es una mujer extremadamente talentosa que admiro infinitamente y que siempre me ha apoyado en todo. Desde niña. Incluso mucha gente piensa que es mi mamá. Para mí no es algo que quiera ocultar o que me afecte, al contrario. Sé que tengo el talento para sobresalir por mi propia cuenta. He aprendido mucho de ella, ver la manera en la cual hace sus proyectos y trata a su equipo es admirable. A veces es difícil porque la gente no sabe separar, si por alguna razón mi hermana no les cae bien, repercute en mi porque se desquitan conmigo, eso es triste pero creo que al final tu trabajo habla y la vida da muchas vueltas. Esa gente siempre termina tragándose  sus palabras y su orgullo.

¿Cómo te defines?

Creo que es difícil definir a alguien. Michelle es un mundo de cosas. Me encanta hacer ejercicio y cuidarme pero también amo la comida y me doy mis gustos, por ejemplo. Pero podría decir que me considero una mujer cariñosa, noble, humilde, divertida, con un carácter difícil, exploro muy rápido pero soy muy luchona y perseverante, no me da miedo el no y lo intento hasta que lo consigo. Quiero dejar mi huella en el mundo y aportar algo positivo.

Además de la actuación, ¿qué otra cosa te apasiona hacer en la vida?

Escribir y producir. Algún día quiero ser una fregona en esas dos categorías. Pero también amo bailar y cantar, pero el baile es mi súper pasión y no es por nada pero lo hago muy bien (risas). Mi sueño sería interpretar un personaje donde pudiera hacer las 3, actuar, cantar y bailar. Por ejemplo interpretar a Selena o Jennifer López sería uno de mis más grandes sueños.