Después de dos divorcios muy dolorosos, la bella presentadora había apartado el amor de su vida hasta que apareció él y volvió a sonreír.

Por Teresa Aranguez
Marzo 07, 2020
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Siempre tiene una sonrisa en la boca pero, como todo el mundo, Chiquinquirá Delgado sabe lo que es sufrir por amor. Un sentimiento por el que la conductora venezolana siempre apostó a pesar del dolor que le ha causado.

Divorciada en dos ocasiones, una del actor y cantante Guillermo Dávila y posteriormente del conductor Daniel Sarcos, de cuya relación nació su hija Carla Valentina, Chiqui parece que había tirado la toalla.

Su relación con Sarcos le dejó especialmente tocada ya que se separó estando embarazada de su pequeña, una situación que le marcó mucho. “Fue durísimo estar en ese proceso”, explicó muy emocionada al especial de Univisión 7 mujeres, 7 preguntas. “Es una historia que no se la deseo a nadie”, explicó.

Pero como todo en la vida pasó y le hizo más fuerte. Cuando parecía que había encontrado su calma y su equilibrio como madre y mujer, entonces apareció él, Jorge Ramos. El periodista, de 61 años, con quien comenzó hablando de libros terminó convirtiéndose en su compañero de vida. “En mi caso (encontré al hombre perfecto) después de dos divorcios con personajes que no vamos a traer a la mesa”, dijo a sus compañeras.

A sus 47 años confiesa sentirse mejor que nunca como mujer y una parte de culpa la tiene él. “Qué bueno encontrar a alguien a quien no hay que explicarle el chiste, que te hace la vida fácil”, dice con una sonrisa. La relación entre el conductor de noticias y la hija de Chiqui es excelente, así que no puede pedir más a la vida.

“Hemos formado una familia donde todos nos queremos”, sigue refiriéndose a los hijos del periodista mexicano. Ya son nueve años juntos y los que quedan. ¡Felicidades por tanto amor”