El cantante colombiano Charlie Zaa y su hija Mia —una sobreviviente del tiroteo en la escuela secundaria Marjorie Stoneman Douglas en Parkland, Florida— hablan con People en Español de sus vidas un año después de la tragedia.

By Lena Hansen
February 14, 2019 06:31 PM

Un año después de la masacre en la escuela secundaria Marjorie Stoneman Douglas en Parkland, Florida, el cantante Charlie Zaa confiesa que la tragedia sigue afectando a su familia. Su hija Mia Sánchez, de 17 años, es una de las sobrevivientes del tiroteo que cobró 17 vidas cuando el ex estudiante Nikolas Cruz entró a la escuela con un rifle semiautomático el 14 de febrero del 2018, sembrando terror entre los estudiantes y maestros. Hoy, 14 de febrero, Mia no fue a la escuela, ya que viajó a Los Angeles con sus padres, donde el cantante colombiano ofrecerá un concierto esta noche por el día de los enamorados. “No ha sido fácil para nosotros”, admite Zaa. “La niña ha vivido unos episodios de ansiedad muy grande, ha entrado en pánico en algunas ocasiones. Ha vivido algunos momentos de depresión donde le ha agarrado pereza la escuela. Entre más se acercaba la fecha en estos días la vimos bastante desubicada y descompuesta”.

Por lo mismo pensaron que este viaje en familia a California la ayudaría a sentirse mejor durante este primer aniversario de la tragedia. “Para nosotros es una fecha que va a ser inolvidable después de este terrible episodio”, admite el artista colombiano. “Hemos tratado de que ella hable mucho del tema, de que ella tenga conversaciones con nosotros y los diferentes terapeutas para que pueda alivianar esa carga”. 

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Courtesy of Charlie Zaa

Mia le mandó mensajes de voz y de texto a su madre, Janeth Hoyos, el día del incidente, cuando comenzó a escuchar disparos. Zaa estaba en una barbería cortándose el cabello cuando su esposa lo llamó a contarle lo que sucedía y entró en shock al ver helicópteros, ambulancias y carros de policía a su alrededor. Afortunadamente mientras esperaban que Mia saliera con vida de la escuela, la estudiante de décimo grado les mandaba a sus padres mensajes asegurándoles que estaba a salvo. Aún así experimentó una verdadera pesadilla. Su profesor Scott Beigel fue asesinado por Cruz, pero le salvó la vida a Mia y a unos otros 15 estudiantes que estaban dentro del salón, sirviéndoles de escudo al pararse en la puerta del aula y decirle al tirador que no había nadie más adentro. “¿Por qué no entró el tirador al salón de mi niña? Solamente Dios lo sabe”, reflexiona Zaa. 

Si bien Zaa y su esposa querían cambiarla de escuela, la adolescente insistió en regresar a clase junto al resto de sus compañeros y maestros seis meses después de la tragedia, en agosto del 2018. “Ella nos dijo: ‘Papi y mami, yo tengo que volver, yo tengo que enfrentar a esta Goliat, yo no puedo echarme atrás. Se que me va a costar muchísimo, pero necesito volver. Muchos de mis compañeros y las personas que pasaron conmigo ese momento no conocen a Dios y la única manera que ellos tengan la oportunidad de conocer a Dios es por medio de mi'”, recuerda Zaa de las palabras de Mia, quien recibió terapia psicológica y se aferró a su fe cristiana para afrontar sus miedos.

Al conmemorarse un año de la masacre, las imágenes de lo que ocurrió en su escuela el pasado 14 de febrero aún la persiguen. “Ahora todo lo que pienso es en lo que pasó”, confiesa Mia. “Aún me atormenta”. El camino a sanar ha sido largo y lento, asegura su padre. “Le costó mucho, el primer día que entró, le dio un ataque de ansiedad, le faltaba la respiración y casi se nos desmaya, pero al final tenemos que aprender a enfrentar estas situaciones, confrontarlas”, concluye Zaa. “La mejor manera de atravesar cualquier tipo de desierto es caminando de la mano de Dios, apretando su mano, y teniéndolo a Él siempre muy delante de todo”.

 

 

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