En un nuevo libro, el expresidente norteamericano revela el curioso secreto que le ocultó a su esposa en su primera visita a la reina Isabel II.

Por Mayra Mangal
Junio 05, 2018
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En un nuevo libro que acaba de salir a la venta el expresidente Barack Obama revela múltiples anécdotas sobre sus ocho años en la Casa Blanca. Pero ninguna resulta tan curiosa como el secreto que el exmandatario tuvo que esconder de su esposa Michelle Obama cuando visitaron a la mismísima reina Isabel II en Inglaterra.

De acuerdo al libro The World As It Is: A Memoir of the Obama White House, de Ben Rhodes, exasesor nacional de seguridad del entonces presidente, se explica que durante aquella visita oficial del 2011 la pareja pasó la noche en el palacio de Buckingham.

Obama asegura que desde un principio le tomó cariño a la soberana inglesa, especialmente porque esta le recordaba a su fallecida abuela, a quien él llamaba de cariño “Toot”. “Yo realmente amo a la reina”, relata, “es justo como mi abuela Toot: cortés, directa”.

Y entre esos recuerdos saltó el gracioso incidente que obligó al presidente número 44 de la nación a guardar un secreto. Según el libro, esa noche, mientras Obama se dedicaba a repasar su discurso del día siguiente y su mujer trataba de conciliar el sueño en una habitación vecina, se le acercó uno de los mayordomos de palacio y le dijo: “Sr. Presidente, perdón. Hay un ratón”.

Obama le respondió “No le digan a la primera dama”. El empleado replicó “trataremos de atraparlo”, y Obama recalcó “Solamente no le digan a la primera dama”.

La mentirijilla blanca funcionó, pues al día siguiente, el exmandatario pronunció un histórico discurso ante el parlamento inglés para hablar del largo historial de cooperación entre Estados Unidos y el Reino Unido y la visita prosiguió de mil maravillas.

Los Obama han mantenido con los años una relación cordial con la monarquía inglesa, especialmente estechando lazos con el príncipe Harry, quien ha sido invitado a participar en algunas de las actividades de su fundación.