El aclamado actor de exitosos títulos como Narcos y María Magdalena no solo triunfa en lo profesional. En lo personal sigue felizmente casado con Valeria Santos y se desvive por sus ya no tan pequeños Gael y Guadalupe.

Por Teresa Aranguez
Octubre 29, 2020
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Parece que fue ayer cuando un jovencito Manolo Cardona arrancaba su carrera actoral en series como ¿Por qué diablos? o Pedro el escamoso. Dos décadas después, este colombiano puede presumir de ser uno de los actores más queridos y respetados no solo de su país, sino del resto del mundo.

Pero además de triunfar a escala internacional con su faceta frente a las cámaras en títulos como Narcos o María Magdalena, el que fuera todo un Ladrón de corazones también arrasa en lo personal, su terreno favorito.

Hace ocho años se casó con la mujer de su vida, Valeria Santos, y junto a ella ha cumplido el sueño de formar una preciosa familia que incluye a sus otros dos más grandes amores, sus retoños Gael y Guadalupe. Dos preciosos niños que han heredado la luz de sus ojos.

"Gracias por ser siempre primero papá", le escribía su esposa junto a esta imagen en este día tan especial que honra a todos los padres. Desde que llegaran al mundo, ese ha sido su principal y mejor papel.

Aunque su agenda ha estado repleta de títulos internacionales que lo han obligado a viajar por varias partes del globo terráqueo, su centro está en México, concretamente en Valle de Bravo, donde ha conformado su hogar en una casa literalmente de cuento de hadas.

Allí, junto a los suyos, ha pasado esta cuarentena, en contacto con la naturaleza y respetando todas las normas en estos tiempos de pandemia. Un espacio con jardín, al lado de un lago y con unas vistas espectaculares que les permite desconectarse de la locura de la gran ciudad.

A sus 43 años, Manolo puede decir que tiene todo lo que siempre soñó. Ha trabajado en Estados Unidos, en España, en casi toda Latinoamérica con los más grandes ¡y lo que le queda! En él, los colombianos y todos los latinos en general, tienen a su mejor embajador cultural. ¡Gracias por tu impecable representación!