Después de una década de relación y ruptura no precisamente amistosa, el empresario inició una vida más alejada de los focos y creó su propia familia.
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El fin de la relación de Shakira y Gerard Piqué vuelve a traer al presente fantasmas del pasado en la vida de la exitosas artista. Por ejemplo, Antonio De la Rúa, el novio por más de una década de la colombiana antes de iniciar su relación con el futbolista español.

La pareja vivió la época dorada de la carrera de la intérprete coincidiendo con la publicación del disco Laundry Service, con el que Shakira, literalmente, triunfó aún más si cabe en el mundo entero y se alzó con el reconocimiento internacional. De la Rúa, que era su mánager, no se separaba de ella y formaban un tándem que, desde fuera, parecía perfecto.

Sin embargo, tras 11 años juntos, la pareja decidió poner punto y final a su historia y no precisamente en los buenos términos que se hubieran esperado. Según el diario español El Mundo, él la demandó por 78 millones de euros por su trabajo como representante. A pesar de sus intentos, la justicia le dio la razón a la cantante y se cerró el capítulo.

Shakira y Antonio de la Rua
Credit: Ethan Miller/Getty Images for CineVegas

A partir de aquí, no hubo más relación entre ellos. Al igual que Shakira, Antonio volvió a enamorarse de una mujer colombiana, esta vez de la modelo y DJ, Daniela Ramos. Juntos formaron una familia y fruto de su relación nacieron sus dos hijos Zulú, de 9 años, y Mael, de 5.

El empresario, cuyas redes tiene abiertas al público, ha mostrado con orgullo fotos de su familia y de sus retoños. Los pequeños le han cambiado la vida y así lo ha dejado saber en su perfil de Instagram. Aunque la relación con Daniela terminó a los 6 años de su unión, mantienen una buena relación, siendo sus hijos la mayor prioridad.

Antonio no ha cambiado demasiado, con el pelo más corto y un look más casual de lo que tenía acostumbrado al público durante su etapa con Shakira, parece haber encontrado la felicidad y el balance en la paternidad.

El hijo del que fuera presidente de Argentina, Fernando De la Rúa, perdió la demanda millonaria contra su ex, pero no le ha faltado el dinero. Su buen olfato para los negocios le han convertido en un empresario de éxito. Con residencia en Berlín, Alemania, Antonio se dedica a generar proyectos hoteleros en varios rincones del mundo, entre ellos el Be Tulum, un espacio de 5 estrellas cuyo precio por habitación asciende a los casi 1.500 dólares la velada, según el diario El Mundo.

Y así otras inversiones turísticas por el estilo, como el Bonds Cay, situado en las Bahamas. Además de estas inversiones, explota terrenos, adquiere bienes raíces, como la mansión de Franca Sozzani, exdirectora de Vogue Italia, y es ojeador de las mejores oportunidades en términos de negocios.

Aunque últimamente anda menos activo en las redes, no ha escondido su vida en ningún momento tras su ruptura con Shakira y, por el contrario, ha presumido feliz a sus más grandes amores: sus hijos. A juzgar por estas plataformas, Antonio también podría estar en el mercado de los solteros.