La cantante Ariana Grande fue la protagonista en el funeral de la gran Aretha Franklin por su mini vestido y por el posible acoso sufrido por el obispo.

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Su obra fue una maravilla y se merecía un funeral a la altura. La marcha de Aretha Franklin reunió a la crema y nata de la música, arte y política para darle su último adiós. Entre los asistentes cabe destacar a Ariana Grande, una de las voces más aplaudidas del momento que cantó el gran éxito de la fallecida, “Natural Woman”.

Todo iba a la perfección hasta que el reverendo que oficiaba el funeral, Charles H Ellis III, tuvo un gesto con la joven cantante que rápidamente fue captado por los televidentes y publicado en redes. Mientras la presentaba y bromeaba con ella, la mano y dedos del reverendo tocaban el lateral de uno de los pechos de Ariana.

Algo tensa e incómoda, la joven intenta disimularlo con movimientos, pero su cara lo dice todo. El exceso de acercamiento y confianza fueron captados por la cámara provocando la reacción de miles de personas que consideraron esta actitud un ‘acoso' en toda regla.

Pocas horas después de que este ‘escándalo' viera la luz, el obispo ha dado la cara y ha pedido disculpas públicamente si en algún momento se propasó, algo que asegura no fue a propósito. “Nunca fue mi intención tocar el pecho de ninguna mujer”, expresó a la agencia Associated Press. “Quizás sobrepasé los límites y fui demasiado cariñoso y familiar. De nuevo, pido disculpas”, añadió.

Las reacciones en redes sociales se dispararon e incluso hubo quienes culparon a la propia Ariana por llevar un vestido tan corto e inadecuado para un evento tan solemne. Tales acusaciones llevaron a sus fans y menos fans a crear un hashtag bajo el nombre de RespectAriana, ya que fuera el modelo que eligiese nada justifica un tocamiento a ninguna mujer.

La artista no se ha pronunciado al respecto pero a juzgar por las imágenes queda claro que la joven de 25 años vivió un momento bastante incómodo. Su homenaje en el escenario a la grandísima Aretha Franklin fue sin duda uno de los grandes momentos del funeral, en donde puso de pie al mismísmo Bill Clinton.