Por Mayra Mangal
Enero 25, 2018
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El hombre que dio vida durante una década al tierno dinosaurio Barney es ahora instructor y masajista de sexo tántrico, sanador espiritual y admite solo pacientes femeninas.

David Joyner, de 54 años, se metió en el disfraz del simpático personaje morado para protagonizar el popular programa infantil de 1991 a 2010. Tras su salida, intervino en show como Shameless, That 70's Show y ER.

Sin embargo, el afroamericano ha encontrado una veta más lucrativa enseñando la ancestral práctica originada en la India y ahora cobra $350 la hora, según reveló al Vice. “La energía que yo brindé al personaje está basada en los fundamentos del tantra, que yo amo”, explicó el histrión. “Todo surge, crece y evoluciona del amor. Aún cuando tienes energía bloqueada emocionalmente, la mejor manera de desbloquearla es con el amor, y entonces hay que reemplazarla con el amor divino de Dios. El amor sana y te permite continuar tu crecimiento”, puntualizó.

En 2016, Joyner -quien antes de ser actor se graduó como ingeniero de electrónica mecánica y trabajó para Texas Instruments por seis años- dijo que “haber representado ese personaje infantil le hizo mucho bien y que le “encantó ser Barney. Me fascinó todo lo relacionado con Barney” . Ahí también confesó que había comenzado a estudiar el tantra desde los 19 años.

“Muchas veces, cuando la gente piensa en el tantra, creen que se trata de sexo”, explicó en aquel entonces. “Bueno, el tantra es mucho más que eso, porque el tantra maneja la energía del amor, la energía de la vida y la energía que surge de nuestro sistema”.

Tras la revelación de que el actor se dedica a la práctica tántrica, algunos lo criticaron, pero el respondió directamente por Facebook, “Cuando me propusieron la entrevista”, dijo Joyner en su post, “me aseguraron que abordaríamos el lado espiritual del tantra y de mis prácticas espirituales. Por supuesto que no fue así”. Luego se lamentó de la forma en que, según él, se le retrata en la entrevista de Vice. “Bueno, ya la leche se derramó. Pero ahora me siento bendecido y amado. Namasté”.