La visita de la pareja estuvo marcada por la doble vara de medir, quienes les apoyan en su decisión de mudarse a Canadá y quienes se lo recriminan.

Por Teresa Aranguez
Marzo 07, 2020
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Era uno de los momentos más esperados y ocurrió. Después de varias semanas lejos de su país e iniciando su nueva vida al otro lado del charco, Meghan Markle y el príncipe Harry volvieron a tierras británicas.

Aunque para muchos fue un regreso triunfal y ciertamente sus protagonistas se veían radiantes, otra parte de la sociedad no les recibió con el mismo cariño y así se lo hicieron saber.

Mientras que por un lado les aplaudían, por el otro les abucheaban y gritaban mostrando así el rechazo a la decisión de mudarse a otro país y abandonar sus funciones en la casa real.

Aunque la duquesa de Sussex mantuvo el tipo en todo momento y no dejó de sonreír, Harry se mostró algo más serio. Aún así, ninguno permitió que eso amargara su asistencia a la entrega de los premios Endeavour.

No sabemos si ha sido el cambio de aires o la menor carga de responsabilidad, pero lo cierto es que ambos se ven y se sienten mejor que nunca. Desde su marcha a tierras canadienses la pareja ha seguido dando titulares pero de otra índole, menos escandalosos y más sobre su día a día en su nueva vida.

Los duques se han despojado del peso y la responsabilidad que conllevaba estar en Inglaterra y han arrancado una vida más normal y similar a la de cualquier familia. Eso es lo que buscan, poder ir a por el pan, hacer yoga e incluso, en el caso de Meghan, quizás, volver a la actuación.