Jeff Kravitz/BMA2015/FilmMagic
October 25, 2016 06:17 PM

¡Oh JLo, Jlo! Diva de el Bronx, nuyorican internacional, protagonista de nuestro número de aniversario. Musa de Versace y Gianvitto Rossi. Madre, diseñadora, empresaria, cantante, actriz y productora. Envidiada por todas las mujeres. Por fin tengo algo en común contigo, y no es un cuerpo de infarto, ni tu cuenta corriente (ojalá). Tampoco es tu talento sobre el escenario, ni un apartamento en propiedad; sino algo mucho más básico: he ido a visitar a tu estilista.

Juan Carlos Maciques nació en Cuba, aunque con 4 años se mudó a Miami, donde creció y ya hace más de dos décadas que trabaja en Nueva York, ciudad a la que llegó persiguiendo sus sueños de convertirse en un gran profesional del cabello.

Y vaya si lo logró. Además de Jennifer López, entre sus clientas están Chrissy Teigen, Michelle Williams. Y desde hace un día, también servidora.

En cuanto llegué al salón de Rita Hazan en la quinta avenida de Nueva York, dejé mi bolso en el guardarropa, me puse una bata gris y me ofrecieron algo de beber. Maciques me dio la impresión de ser un poco tímido, con un tono de voz suave, muy amable y sonriente. El maletín de Goyard con sus iniciales automáticamente me indicó que tiene muy buen gusto. Y en fin, que si Jennifer López confía en él… 

Primero conversamos sobre la idea que yo llevaba en mente. Mi pelo es grueso y muy liso, por lo que pierdo rápido la forma de los cortes y se vuelve un look pesado. Así que quería algo moderno que me dure más tiempo.

Él me sugirió descargar las capas superiores para darme más movimiento y transparencia. Me enseñó una foto de una modelo con un corte parecido al que quería hacerme y acepté sin dudar. También añadió que iría trabajando el pelo sobre la marcha, según fuera viendo cómo se comportaba mi cabello. 

Siempre he sido partidaria de dejar hacer a los profesionales y en esta ocasión con más razón. Así que después de que su asistente Sam me lavase la cabeza se puso manos a la obra. Después de cortar, todavía con el pelo húmedo, me aplicó una crema para nutrir las puntas y un sea salt spray. Maciques me explicó que en un cabello como el mío, muy liso y grueso, se necesita aplicar el producto antes de secar para que se adhiera bien al pelo y haga el efecto deseado. En este caso, darle cierta textura al pelo, separarlo y definirlo. ‘Así que he estado usando el sea salt mal todo este tiempo’ pensé. 

Después de secar, utilizando un cepillo redondo y un hábil movimiento de muñeca que me dejó la parte delantera medio ondulada, cortó un poco más utilizando las tijeras para entresacar (descargar) en lugar de una navaja, porque según me explicó, la navaja daña más las puntas y el pelo pierde la forma más rápido al crecer. Aunque utilizó esta herramienta para retocarme la nuca. Por cierto, me dijo que le encantaba el pelo de mi nuca, que es muy suave y no lo quería cortar mucho. Nunca antes ningún hombre -ni mujer- había alabado el pelo de mi nuca.

Mientras me cortaba el cabello hablamos de cosas muy interesantes, desde que todos tenemos remolinos en la cabeza por la forma en la que crece el pelo desde la coronilla, hasta que le encanta el look de Rosie Huntington Whitley. También me confesó que su pelo es naturalmente muy rizado, así que se lo alisa químicamente para conseguir el look que le gusta, y no, no se lo corta él mismo, por si os lo estabais preguntando. 

Cuando quedó satisfecho con el corte, utilizó un poco de laca y me peinó con las manos. Mechón para aquí, mechón para allá, ahuecando el cabello y revolviéndolo. Yo pensaba que al abrir los ojos iba a parecer que me acaba de levantar de la cama ¡pero no! Era el perfecto despeinado peinado, con los mechones ligeramente alborotados pero definidos y colocados estratégicamente, el volumen justo -tengo la cabeza un poco grande así que los peinados voluminosos no son mi fuerte-, y el flequillo a un lado enmarcando mi mirada. 

¡Espero que os guste el resultado tanto como a mí!

Tal Vez Te Guste

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