La presentadora cubana Rashel Díaz explica su transformación espiritual y cómo le ha cambiado la vida para bien.

Por Lena Hansen
Updated Julio 22, 2016
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John Parra/Getty Images

Convertirse al cristianismo hace dos años le cambió la vida a Rashel Díaz, pues la copresentadora de Un nuevo día (Telemundo) encontró al amor de su vida y una gran paz interior.

La cubana de 42 años se bautizó en el 2015 en una playa de Miami con su prometido Carlos García, de 33, con quien planea una boda en México. Según ella, acercarse a Dios le dio una nueva perspectiva. “Ha sido una transformación poco a poco. Yo no crecí en una familia cristiana. En Cuba quitaron todas las religiones, cerraron iglesias. Esa fue una necesidad mía interna de tener fe y siempre creer en Dios”, dijo a People en Español.

Su abuela materna es católica y Díaz estuvo apegada al catolicismo antes de encontrar su camino como cristiana. “Mi abuelita siempre me lo ha enseñado desde chiquita, pero esto es una necesidad de adulta después de los fracasos, las caídas. Lo que ves en tu vida te enseña que eso no está en tu control, que es Dios el que te lleva por esos caminos”, afirmó la presentadora, quien comenzó a escuchar emisoras cristianas y leer libros durante esta búsqueda espiritual.

Si bien está feliz con su elección, resaltó que no fuerza a sus hijos a seguir sus pasos. “Yo no obligo a mis hijos a ir a la iglesia ni a ser cristianos. Creo que es una decisión muy de adulta. Ellos nunca me habían visto cristiana. No puedes llegar y decirle a tus hijos: ‘Ahora mamá es cristiana y ustedes también lo van a ser'. Mi mejor testimonio, como dice mi pastor, es mi ejemplo, con mi cambio, con tratar de ser mejor ser humano, con llevar la vida en semejanza a la del Señor”, explicó.

La presentadora añadió que no cree en los extremos. “La gente dice: ‘Ahora no te puedes poner el vestido corto, ahora no puedes trabajar'. Eso no viene del Señor. El cristianismo no lo vivo así, ni la iglesia a la que voy es de esa forma. Para mí es una relación con Dios que uno va llevando y, como todas las relaciones, ni surgen de un día para otro y todos los días vas aprendiendo más”.

Su futuro esposo comparte sus creencias. “El Señor me puso en el camino a un hombre que es maravilloso que también cree en Dios y que me mostró que el amor no era eso que yo pensaba”, reconoció. “Me puso al hombre cuando yo ya estaba lista para aceptar esas cosas que tenía que sanar”.